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El ‘Efecto Benidorm’ que llevó al éxito a ‘Blue Monday’ El ‘Efecto Benidorm’ que llevó al éxito a ‘Blue Monday’

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El ‘Efecto Benidorm’ que llevó al éxito a ‘Blue Monday’

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El 7 de marzo de 1983 New Order lanzó ‘Blue Monday’ al mercado. Un tema potente y super bailable con un increíble diseño de portada firmado por Peter Saville.

Por Amplificador Lovemonk

Una interesante fusión de rock y electrónica sin apenas promoción que se hundió pronto en las listas británicas. Todo apuntaba a que aquel sería el fin de la historia, pero la suerte de este mítico tema cambió de forma inesperada durante aquel verano gracias a la noche española.

Mientras desaparecía lentamente de los charts del Reino Unido, el empeño de un distribuidor de discos español logró que los DJs de los clubes de Benidorm pincharan el tema incesantemente, lo cual acabó despertando la curiosidad de miles de turistas británicos. Al regresar a Inglaterra, aquellos veraneantes reclamaron en masa el tema en las tiendas de discos y emisoras del país, reavivando instantáneamente las ventas y consiguiendo que, hoy en día, ‘Blue Monday’ siga siendo el maxi single más vendido de toda la historia. El célebre y carismático Tony Wilson, jefe de Factory Records -sí, el protagonista de la película ’24 hour Party People’-, bautizó jocosamente lo ocurrido como el ‘Benidorm Syndrome’ o ‘Efecto Benidorm’.

Mario Pacheco, legendario productor musical y distribuidor del catálogo de Factory Records en España, contó que, al principio, ‘Blue Monday’ no se vendía nada en España pero que se las ingeniaron para ponerlo “en onda” circulándolo entre los DJs más importantes de la zona. Como la portada era muy compleja y cara de reproducir, decidieron lanzar un disco completamente negro, sin ninguna clase de título en la portada. De repente, empezó a venderse a toda velocidad. Llegaron a encargarse cajones enteros.

Imagen del skyline de Benidorm.

Para el otoño de 1983, ‘Blue Monday’ volvió a entrar en el Top Ten británico y se convirtió en el maxi single más vendido de la historia con más de un millón de copias sólo en UK y tres millones totales en todo el mundo. Pete Hook, bajista de New Order, reconoció que sin el empuje de Pacheco en España la banda nunca lo habría conseguido: “Tuvo la visión y la anticipación”.

La cubierta original de ‘Blue Monday’, la ideada por Peter Saville, imitaba un disquete de ordenador. El nombre de la banda, el título del tema y la información sobre el sello discográfico no aparecían por ninguna parte. Sólo podían leerse al descifrar un código de colores que Saville había inventado para la ocasión. Quienes lo resolvían podían leer "FAC 73 Blue Monday and The Beach New Order". Iba troquelada con seis agujeros que replicaban las marcas del disquete y que dejaban ver la funda gris interior del vinilo. Aquel increíble trabajo, unido a la ausencia de marketing inicial y a la singular producción de 7 minutos de corte disco, dotaron al single de un halo de autenticidad y lo elevaron rápidamente a la categoría de objeto de culto.

Una curiosidad. Dado que Factory Records primaba absolutamente lo artístico sobre lo económico y teniendo en cuenta que nadie en la discográfica podía prever el éxito masivo del disco, no se tuvo en cuenta el coste que acarreaba la sofisticada impresión (y troquelado) de la portada de Saville. ¿El resultado? La compañía perdía dinero con cada copia vendida. No existe un consenso unánime sobre la cantidad exacta que se esfumaba en cada venta, pero el bajista Peter Hook la calculaba en unos dos peniques por unidad y Tony Wilson en diez.

Disquetes de ordenador.

A partir de la segunda tirada, la impresión fue cada vez más sencilla y llegó un momento en el que Factory Records dejó de perder dinero, pero nadie tiene claro cuándo. Saville incluso llegó a rediseñar y simplificar la portada en un par de ocasiones, concretamente en 1988 y 1995. En realidad, a Tony Wilson le daba igual porque su única misión consistía crear música de calidad. Es más, su discográfica carecía de personal dedicado a la gestión económica.

Otra curiosidad más. Los miembros de New Order no creían en los conciertos largos, por lo que se limitaban a ofrecer sets de 40 minutos sin bises, lo cual solía provocar el enfado de los asistentes. Cuando crearon ‘Blue Monday’, su intención inicial consistía en disponer de un tema de cierre que les permitiera pulsar el play en el sintetizador y que sonara de forma automática mientras ellos abandonaban el escenario rumbo de los camerinos. “Una banda invisible”, en palabras de su batería, Stephen Morris. Paradójicamente, el éxito masivo del tema les ha llevado a tener que interpretarlo presencialmente en prácticamente todas sus actuaciones.

Músico actuando bañado en luz azul.

La influencia de este icónico tema, cuyo nombre se inspiró en la novela ‘Breakfast Of Champions’ de Kurt Vonnegut (Stephen Morris la estaba leyendo en 1983 y tomó prestado parte del subtítulo), ha llegado hasta hoy. ‘Blue Monday’ contribuyó a popularizar un nuevo modelo de música de baile que, con el tiempo, inspiró a bandas tan relevantes como Happy Mondays, The Chemical Brothers, The Prodigy, LCD Soundsystem o Hot Chip.

‘Blue Monday’ alcanzó el Top 10 en Reino Unido y permaneció 38 semanas en el Top 75. La canción no sólo ha llenado pistas de baile durante décadas, también ha aparecido en películas como House of Gucci, Ready Player One o Wonder Woman 1984, en videojuegos como Call of Duty y en campañas publicitarias de Yves Saint Laurent.

Público disfrutando de una actuación en directo.

Hoy, con más de 480 millones de reproducciones en Spotify, ‘Blue Monday’ es más que una canción: es un ícono cultural. Incluso llegó a existir un ‘Club de Propietarios de Blue Monday’ donde los coleccionistas compartían detalles sobre sus copias originales. Autenticidad, visión artística y una pizca de suerte con impronta española: los ingredientes que convirtieron un tema destinado al fracaso en un referente transgeneracional.

 FOTOS | UNSPLASH

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