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Trazos musicales, maestros de la melodía y el lienzo Trazos musicales, maestros de la melodía y el lienzo

Música

Trazos musicales, maestros de la melodía y el lienzo

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Belleza, armonía, emoción, transmisión de mensajes e ideas… La música y la pintura guardan numerosos puntos en común, como bien demuestra el maridaje de melodías y obras pictóricas que integra el ciclo Momentos Alhambra: Aperitivos Thyssen, patrocinado por Cervezas Alhambra.

Por Cervezas Alhambra

Músicos que se inspiran en las piezas que forman parte de la colección del Museo Thyssen-Bornemisza y que ofrecen sus conciertos siguiendo los dictados de esta línea artística. Bajo esta premisa, a lo largo de 2020 pudimos disfrutar, en las Terrazas del Thyssen, de las actuaciones de Elle Belga, Reykjavik606, Julián Mayorga, Adiós Amores, Hidrogenesse, Zulu Zulu y Bryony Jarman-Pinto. En 2021, el listado de artistas se ha ampliado y hemos saboreado una exquisita programación en la que han participado Rayo, BeGun, Guacamayo Tropical, María de la Flor, Monodrama, Lezon & Limousin y Hologramma. Pero existe un extenso grupo de músicos ilustres que ha ido más allá, compaginando sus proyectos con la realización de cuadros y estableciendo un nexo indivisible entre ambas formas de expresión. Eso sí, no todos han gozado de la misma fortuna a la hora de empuñar los pinceles.

Miles Davis es uno de los mejores ejemplos de artistas que cultivan diversas disciplinas por pura necesidad. En su caso, la pintura le sirvió como terapia para los momentos en los que no tocaba jazz con su trompeta. Comenzó a pintar en los 80, durante un largo periodo de inactividad musical, y se especializó en dibujos y óleos de línea expresionista abstracta. El autor de obras maestras como Birth Of The Cool, Kind Of Blue, Sketches of Spain, realizó los diseños de algunas de sus portadas, como la de Amandla (1989). Su obra, alabada por los expertos, manifiesta claras influencias de Jean-Michel Basquiat, Kandinsky, Picasso y del arte tribal africano.



La carrera como pintor de Bob Dylan ha levantado ampollas en más de una ocasión. Sus detractores aseguran que sus obras son meras copias de fotografías de maestros como Cartier-Bresson o Léon Busy, si bien el referente de la generación beat se ha defendido afirmando que, sencillamente, pinta sobre la vida real. El creador de Knoking On Heaven’s Door, Subterranean Homesick Blues, The Times Are A-Changing y Blowing In The Wind, comenzó a pintar en la década de los 60 mientras se recuperaba de un accidente de motocicleta, pero su trabajo no llamó la atención del público hasta 1994, año en el que se publicó el libro ‘Drawn Blank’, una compilación de sus lienzos y bocetos realizados entre 1989 y 1992 mientras giraba por América, Asia y Europa.

Curiosamente, quienes conocieron a Kurt Cobain, líder de Nirvana, aseguran que se interesó mucho antes por las artes plásticas que por la música. Explican que, desde pequeño, se pasaba el día garabateando y llenando cuadernos con sus dibujos. Realizó la portada del álbum Incesticide y diseñó varias pegatinas. Sus pinturas muestran, fundamentalmente, figuras distorsionadas con un estilo expresionista, claramente influido por artistas como Edward Munch, aunque la filosofía vital de William S. Burroughs, sin ser pintor, también tuvo un enorme peso en toda su carrera. La crítica afirma que Cobain fue un pintor de talento y sus obras son muy cotizadas.

Además de icono cultural, cantante de copla, bailaora, actriz y artista de raza, Lola Flores también fue pintora. Comenzó su carrera como artista plástica de estilo naif a mediados de los 80, cuando Hacienda le reclamó una deuda millonaria y tuvo que buscar nuevas fuentes de ingresos. Expuso con cierto éxito sus pinturas al agua en galerías de Barcelona, Madrid, Marbella y Miami, y sus escenas de vivos colores mostraban, fundamentalmente, flamencas y toreros. Curiosamente, uno de sus lienzos muestra a un grupo de jugadoras de fútbol luciendo el nombre y los colores del Athletic Club de Bilbao junto a una copa, obra que le ha valido el título de ‘visionaria’, ya que se adelantó varios años a la fundación del equipo femenino y a su obtención de cinco títulos de liga. El cuadro se exhibe actualmente en el Museo del Athletic Club.

Otra artista gitana y bailaora que abrazó la pintura naif fue Micaela Flores Amaya, La Chunga. La mujer que bailó descalza para Ava Gardner y que consiguió que la actriz, literalmente rendida a sus pies, le llevara a Hollywood para actuar en dos películas, cuenta con una prolífica carrera como artista plástica. Amiga personal de Picasso y Dalí, y musa de Blas de Otero, Alberti o León Felipe, se volcó en los lienzos cuando ya no pudo seguir bailando. Su obra está plagada de escenas costumbristas en las que los gitanos y las flores son los máximos protagonistas.



La música urbana y las artes plásticas guardan un estrecho vínculo desde su nacimiento, como lo demuestra el estallido coincidente del graffiti y el hip hop. En nuestro entorno, artistas como Bejo han dejado claro que sienten la necesidad de expresarse al mismo tiempo en ambos frentes. El rapero tinerfeño ha creado un universo estético particular, algo palpable en sus vídeos, en sus cuadros y en su propio look. Su obra pictórica se revela como un colorido puzle de significados que invita al espectador a jugar. Cuerpos y caras cuyas orejas encierran signos de interrogación y cuyas bocas parecen exclamar. Escenas que capturan reflejos de estados de ánimo y vivencias personales. Denomina “dibejos” a sus criaturas e incluso ha acuñado un término estilístico: el Bejismo. En 2019 puso en venta a través de un portal de subastas de internet una lámina pintada a rotulador que acabó adjudicándose en 100.900 euros.

Como bien señaló en su día el pintor Vasili Kandinsky, “el color es la tecla y el alma es el piano con muchas cuerdas”. “El artista es la mano que por esta o aquella tecla, hace vibrar adecuadamente el alma humana”, agregó. Una habilidad para la cual nuestros protagonistas son verdaderos maestros.


IMÁGENES | UNSPLASH

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