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El edificio que dio nombre a un género musical El edificio que dio nombre a un género musical

Música

El edificio que dio nombre a un género musical

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El Brill Building, ubicado en el 1619 de Broadway, en la ciudad de Nueva York, seguramente sea el único edificio del planeta que haya dado nombre a un género musical: el Brill Sound, también conocido como Brill Pop.

Por Cervezas Alhambra

La historia de este emblemático inmueble de oficinas, emplazado en el corazón de Manhattan, está íntimamente conectada con la carrera de muchos grandes músicos estadounidenses de los años 60 y 70. Artistas como Elvis Presley, Aretha Franklin, Benny Goodman, Carole King, Paul Anka, Bobby Darin o Neil Sedaka, entre otros muchos, interpretaron los temas creados en este histórico lugar. Bajo el liderazgo del productor Don Kirshner, un pequeño ejército de compositores y letristas se encargaron durante años de desentrañar los códigos de los adolescentes norteamericanos para conectar con ellos a través de los principales éxitos musicales de la época. Quienes conocieron de primera mano los entresijos del Brill Building coincidían en destacar que la magia flotaba constantemente en el aire.

La idea original de Don Kishner y Al Nevins, socios fundadores de la discográfica Aldon Music Publishing, consistía en poner en marcha, literalmente, una factoría de hits. Los creadores del Brill Building trabajaban casi como en una línea de montaje, ocupando habitaciones contiguas dotadas de pianos verticales. Al final de cada jornada laboral, las nuevas canciones se presentaban y los equipos de músicos y letristas competían por ver qué grupo se quedaba con su creación. Los compositores escribían, los artistas las interpretaban y la compañía editora, en este caso Aldon Music, las publicaba. Un sistema sencillo y práctico.

Los equipos del Brill Building se componían, por regla general, de un compositor y un letrista. Uno de los más legendarios fue el formado por Doc Pomus y Mort Shuman. Se especializaron en el estilo denominado blue-eyed soul y, juntos, escribieron cientos de canciones. En 1959 firmaron ‘A Teenager In Love’ para Dion and The Belmonts, en 1960 compusieron ‘Save The Last Dance For Me’ para The Drifters, que llegó al número uno del Billboard, y, a partir de ese momento, se especializaron en escribir para Elvis Presley. 'Surrender', '(Marie's The Name of) His Latest Flame', 'Little Sister', 'Night Rider', 'Gonna Get Back Home Somehow', 'Suspicion', 'She's Not You', 'Viva Las Vegas', 'Never Say Yes' o 'Double Trouble', forman parte de la lista de temas míticos que crearon para el Rey del Rock. 

Sorprendentemente, ninguno de los dos llegó a conocer al artista de Tupelo en persona, aunque Pomus tuvo un pequeño y extraño acercamiento. Elvis le llamó por teléfono en una ocasión, mientras grababa ‘His Latest Flame’, porque no entendía del todo la línea de piano que había escrito.  Este le dio las instrucciones necesarias, pero no fue consciente de quién estaba al otro lado de la línea hasta mucho tiempo después. En 1974, con motivo de una conferencia de prensa que Elvis ofrecía en el hotel Hilton, Pomus estuvo finalmente a punto de encontrarse cara a cara con su ídolo, pero el testarudo coronel Parker, mánager del artista, acabó impidiéndolo.

Uno de los primeros éxitos de otro de las grandes parejas de la casa, la integrada por Gerry Goffin y Carole King, fue ‘Will You Love Me Tomorrow’, interpretado por The Shirelles en 1960. Sólo un año después darían vida a ‘The Locomotion’, todo un clásico del pop que fue cantado originalmente por Little Eva. La leyenda cuenta que Little Eva era, en realidad, su niñera y que, cuando descubrieron que tenía una buena voz, la animaron a lanzarse al mundo de la canción. El experimento salió bien y el single llegó al número 1. En 1962 escribieron ‘Chains’ para el grupo femenino The Cookies y, curiosamente, The Beatles acabó realizando una versión de este tema. Durante su carrera, también firmaron ‘Up On The Roof’ para The Drifters y ‘A Natural Woman’ para Aretha Franklin.

Jeff Barry y Ellie Greenwich formaron otra de los combos exitosos de creadores. En 1963 compusieron ‘Be My Baby’ para The Ronettes y, ese mismo año, lanzaron al mercado ‘Da Do Roon Roon’ interpretada por The Crystals. Neil Sedaka y Howie Greenfield, que también trabajaban en el edificio, lograron el éxito en 1961 con ‘Calendar Girl’ y repitieron en 1962 con ‘Breaking Up Is Hard To Do’. En este caso, fue el propio Sedaka, un verdadero teen idol de la época, quien se encargó de cantarlas, aunque también crearon canciones inolvidables, como ‘Stupid Cupid’, para estrellas como Connie Francis.

La época dorada del Brill Building empezó a declinar a medida que los nuevos artistas de la década de los 60 irrumpían en escena. Bandas como The Beatles y solistas como Bob Dylan, interesados en crear su propia música para canalizar sus inquietudes y mensajes más íntimos, tomaron el relevo e impusieron un nuevo modelo para la industria. Sin embargo, la influencia de aquel estilo alegre, adolescente y un tanto despreocupado, marcó una inconfundible forma de crear música. Una especie de marca de la casa que, con el paso de los años, hemos vuelto a detectar en los hits ochenteros del trío de productores británicos Stock, Aitken & Waterman -responsables de gran parte de los éxitos de artistas como Kylie Minogue, Rick Astley o Samantha Fox-, o más recientemente en muchos de los temas iniciales de cantantes como Justin Bieber o Ariana Grande. Una identidad que contribuyó a crear un género musical con nombre de edificio: el Brill Sound.


IMÁGENES | PIXABAY

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