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Mudéjar: el arte de vivir entre ladrillos
Descubrimos el mudéjar, un estilo arquitectónico que se desarrolló a partir del siglo XI y que fusiona elementos del arte cristiano con otros propios del hispanomusulmán
Hablar del arte mudéjar es referirse a un estilo arquitectónico que surgió directamente vinculado a un periodo de gran convulsión en la península ibérica: la llamada Reconquista. El arte cristiano se empezó a mezclar con el hispanomusulmán, provocando el surgimiento de un nuevo estilo arquitectónico: el arte mudéjar.
Este estilo artístico comenzó su andadura de la mano del románico-mudéjar en el que, de manera progresiva, el ladrillo fue sustituyendo a la piedra. Gracias a ello, surgieron una serie de edificaciones que han marcado la silueta de las principales ciudades de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Andalucía entre los siglos XI y XVI.
Qué es el arte mudéjar y por qué surge
El origen del arte mudéjar nace unido al periodo denominado (no sin ambivalencia y cierta crítica al concepto) de la Reconquista, en concreto a finales del siglo XI, cuando Toledo es tomada por los cristianos. A partir de este hecho histórico, el arte hispanomusulmán y el cristiano comienzan a interactuar, dando como resultado el surgimiento de un estilo arquitectónico en el que el románico primero, y el gótico después, incorporan a sus construcciones elementos propios del islámico.
Su estrecha vinculación con el periodo histórico explica también las regiones españolas en las que alcanzó un mayor protagonismo: las dos Castillas (hoy denominadas Castilla y León y Castillas-La Mancha), así como Aragón. Y, por supuesto, también existen importantes muestras de este estilo en Andalucía.
Características del arte mudéjar: materiales, formas y símbolos
A la hora de definir qué es el arte mudéjar, la Real Academia Española se ciñe a que es un estilo arquitectónico “que se caracteriza por el empleo de elementos del arte cristiano y de la ornamentación árabe”. Una fusión que deja su sello en los materiales y los elementos decorativos. Por ello, al delimitar las características del arte mudéjar, se tiende a hacer referencia a:
- La mampostería, a través del empleo del ladrillo. Es probablemente uno de los aspectos más característicos del arte mudéjar. También el yeso, especialmente en usos estéticos, y la madera en los techos.
- Los motivos naturales, las formas geométricas y los arcos lobulados.
Además, dentro del arte mudéjar en España, es posible delimitar dos etapas que influyen decisivamente en el citado estilo arquitectónico:
- El románico-mudéjar, presente entre los siglos XI y XII. Parte de una estructura arquitectónica propia del románico, en la que todavía se mantienen los arcos de medio punto y el ábside en forma semicircular. Sin embargo, se introduce el ladrillo como material principal y la madera empieza a cobrar importancia en la techumbre.
- El gótico-mudéjar, que alcanzó su máxima expresión entre los siglos XIII y XVI, en el que los arcos de herradura ganan presencia.
Por último, en el siglo XIX surgió el estilo neomudéjar, una corriente en la que se incluyen aquellas construcciones en las que los elementos mudéjares están marcadamente presentes en las edificaciones.
Ejemplos del arte mudéjar en España
El recorrido por alguno de los ejemplos del arte mudéjar, único de la península ibérica, arranca de la mano del románico-mudéjar en la región de la actual Castilla y León. Así, como recuerdan desde el portal de turismo de la citada autonomía, la Iglesia de San Lorenzo en Sahún (siglo XIII), de “planta basilical, con tres naves separadas por arcos apuntados”, está considerada “una de las iglesias más vistosas y completas del arte mudéjar”.
Bajando hacia Castilla-La Mancha, el gótico-mudéjar de Toledo es visible en un gran número de edificaciones de la ciudad, como demuestra la torre de la Iglesia de San Román (siglo XIII). En ella, tal y como se expone en el portal de turismo de la comunidad, se observan tres cuerpos: “el inferior construido en sillería, el intermedio formado por mampostería encintada con refuerzos de ladrillo en las esquinas y el superior, dividido a su vez en dos alturas separadas por impostas con una arquería ciega de arcos polilobulados apoyados en columnillas cerámicas”. Otro ejemplo de gran relevancia de la ciudad toledana es la Mezquita de Bab al Mardum del siglo X, actual iglesia del Cristo de la Luz.
En Teruel, también de estilo gótico-mudéjar, destaca la torre de la Iglesia San Martín (siglo XIV), con su estructura de forma cuadrada a excepción del cuerpo inferior que se transforma en un rombo.
Y, por último, este viaje por el arte mudéjar en España no puede concluir sin realizar un pequeño alto en el camino en Andalucía, en concreto en el Palacio de Pedro I (siglo XIV), que forma parte del Real Alcázar de Sevilla. En él llama poderosamente la atención la bóveda dorada del Salón de Embajadores, que invita a los turistas a detenerse para observar detenidamente su elaborado diseño.

El arte mudéjar como arte vivo
El arte mudéjar es una demostración de cómo la evolución artística está directamente vinculada al momento histórico que afronta su sociedad. Pero también de la forma en la que las diversas corrientes se van adecuando, conversando y nutriendo de otras para crear una nueva con identidad propia.
Hoy el arte mudéjar está presente a lo largo de toda la geografía española, también en otros lugares no mencionados hasta ahora, como Cáceres o Canarias. Espacios para disfrutar, al igual que de Cervezas Alhambra, sin prisa, entendiendo el instante en el que fueron concebidos y la manera en la que ahora dialogan con nosotros.
Créditos de las imágenes: Iglesia de San Lorenzo: Portal de Turismo de Castilla y León | Iglesia de San Román: Portal Cultura de Castilla-La Mancha | Palacio de Pedro I: Portal Real Alcázar de Sevilla.
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