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El día en el que The Beatles imaginaron ser otra banda El día en el que The Beatles imaginaron ser otra banda

Música

El día en el que The Beatles imaginaron ser otra banda

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El 16 de mayo de 1966, The Beach Boys publicaron ‘Pet Sounds’, su undécimo álbum de estudio, y, sin saberlo, comenzaron una pequeña revolución.

Por Cervezas Alhambra

Paul McCartney escuchó el álbum y quedó profundamente impactado. Sonaba atmosférico, diferente… Pero mantenía la esencia de la banda. Decidió que The Beatles debía hacer algo más grande aún, pero todavía no sabía cómo lanzar su contraofensiva. Un día, mientras viajaba en avión con uno de los técnicos, éste le pidió que le pasara la sal y la pimienta -salt and pepper- durante la comida. McCartney no escuchó bien la frase y entendió que le hablaba de un tal Sargento Pimienta -Sergeant Pepper-. Ambos se rieron de la ocurrencia, pero el músico comenzó a forjar en su mente la vida imaginaria de aquel personaje. Cuando llegó al estudio, se reunió con Lennon, Harrison y Starr y les lanzó la idea. “Sería genial crear un disco con alter egos de nosotros mismos. No tenemos que pensar que son los Beatles grabando un disco, olvidémonos de la presión de hacer lo que deberían hacer los Beatles. Esto es de otra banda”, les planteó. De esta manera, los Fab Four se convirtieron en los primeros músicos en crear personajes ficticios que les permitieran expandir su universo creativo. 

En realidad, hicieron de la necesidad virtud. Hasta ese momento, la popularidad cosechada por las grandes estrellas del rock and roll ni se acercaba a lo que los de Liverpool habían logrado en tan solo cuatro años de éxitos consecutivos. Su fama había adquirido una escala planetaria desconocida. Todo el mundo tenía la mirada puesta en su siguiente trabajo y la presión que sufrían era descomunal. La sencilla jugada de los alter ego eliminó la tensión de un plumazo y les permitió crear una auténtica obra maestra, ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’. Además, abrieron un camino que otros muchos artistas seguirían más tarde.

David Bowie fue el camaleón por excelencia. A lo largo de su carrera, saltó grácilmente de un personaje a otro impelido por la fuerza de un talento desmedido. Hunky Dory, Aladdin Sane, The Thin White Duke… Pero, sin duda, su personaje más célebre fue Ziggy Stardust, el alienígena que llegó en 1972 a la tierra para convertirse en estrella del rock. Para crear este rol, Bowie se inspiró en la figura de un músico que conoció personalmente: Vince Taylor. Nacido en el Reino Unido pero criado en Estados Unidos, Taylor, cuyo nombre real era Brian Maurice Holden, creció escuchando a Elvis Presley, Jerry Lee Lewis y Gene Vincent. Formó una banda y ofreció varios conciertos por clubes interpretando estándares de rock, pero en cuanto tuvo la oportunidad, regresó a Londres para revelar a sus paisanos lo que se cocía al otro lado del charco. Obtuvo algunos contratos y cierta repercusión como chico malo del rock, vestido de cuero y con aire de motero salvaje, pero sus altibajos emocionales le llevaron a perder la confianza de los promotores. Se mudó a París y, en cuanto tuvo la ocasión, ofreció un show de altísimo voltaje. Puro rock and roll de elevada carga sexual que le convirtió en el rey de la ciudad entre 1961 y 1965. Lamentablemente, Taylor cayó en las drogas y su mente perdió la conexión con la realidad. Cuando Bowie se encontró con él en el club La Gioconda de Londres, estaba completamente fuera de sí. Le dijo que era el hijo de Dios y que poseía un mapa con la localización de todas las bases extraterrestres secretas en la Tierra. Le explicó que había alienígenas infiltrados, viviendo entre ellos, y al joven cantante de Brixton se le ocurrió que tal vez podría aprovechar el potencial de aquella historia …

Por aquella misma época, Marc Bolan también decidió adentrarse en la senda de los alter ego y anunció a su discográfica que su nombre artístico pasaría a ser Zinc Alloy. Corría el año 1974 y el narcisismo del músico empezaba a representar un serio quebradero de cabeza para todos. Artífice de riffs prodigiosos y estribillos adictivos, el creador de himnos glam tan inolvidables como ‘Get It On’, ‘Children Of The Revolution’ o ‘20th Century Boy’, estaba a punto de lanzar al mercado su álbum ‘Zinc Alloy And The Hidden Riders of Tomorrow’. Su estrella perdía fuelle y su círculo de confianza le convenció de que aquel cambio de denominación guardaba un paralelismo demasiado evidente con el ‘Ziggy Stardust And The Spiders From Mars’ de Bowie. Finalmente, Bolan mantuvo el nombre del álbum pero delegó su autoría sobre “Marc Bolan & T. Rex”. De hecho, este es el único disco de su carrera en el que el nombre de la banda aparece expresado de esta manera en la portada.

Y tuvieron que pasar dos décadas para que un nuevo artista de fama mundial sorprendiera al planeta decidiendo alterar su denominación artística. Prince Rogers Nelson, más conocido como Prince, anunció en 1993 que su nombre pasaba a ser el de un símbolo impronunciable, mezcla de los iconos sexuales masculino y femenino. A diferencia de sus predecesores, Prince planteó este movimiento como una estrategia empresarial. Declaraba la guerra a su sello discográfico, Warner Bros, por considerar que el contrato que les vinculaba le forzaba a una suerte de esclavitud artística. El documento había sido firmado en 1977, cuando Prince tenía 19 años, pero cuando llegó el momento de la renovación y la Warner no dio su brazo a torcer con los cambios que planteaba el artista, saltaron las primeras chispas. Prince se oponía a seguir el estricto cronograma de publicaciones que le imponía la firma y pedía publicar sus sencillos a medida que los creaba, una tendencia muy adelantada a su tiempo. De hecho, su creatividad era de tal magnitud que guardaba más de 500 temas inéditos en su estudio de Paisley Park esperando fecha de lanzamiento. El sello argumentó que esta manera de proceder saturaría el mercado y devaluaría su música, lo cual desató las hostilidades. Warner Bros registró el nombre comercial Prince y se convirtió en dueña del mismo. El artista, por su parte, apareció en diversas presentaciones con la palabra “slave” escrita en la mejilla y adoptó el símbolo como nombre. Aquel galimatías -los periodistas no sabían cómo dirigirse a él y empezaron a llamarle El Artista Anteriormente Conocido Como Prince- concluyó en 1998, cuando concluyó la vigencia del contrato. Además, en 2000, Prince recuperó los derechos sobre su nombre original.

Pero aún existen otros motivos para que los artistas creen un personaje que les sirva de carta de presentación ante el público. En el caso de Beyoncé Giselle Knowles-Carter, fue la timidez. Sin que nadie lo supiera, cada vez que se subía al escenario, Beyoncé se transformaba mentalmente en Sasha Fierce, un personaje cargado de energía salvaje y sensualidad. Una diva alegre, agresiva, abierta y encantadora que logró seducir al mundo entero con sus actuaciones. La artista guardó esta confidencia durante años, aunque finalmente la reveló al mundo explicando que la Beyoncé de andar por casa es mucho más “vergonzosa y familiar”.

Incluso podemos encontrarnos invenciones producto de la más pura excentricidad. Esta podría ser la explicación para el nacimiento de Darren Spooner, alter ego de Jarvis Cocker. Un personaje delirante con la cara pintada de vivos colores que, junto a Jason Buckle, dio vida a la banda Relaxed Muscle. Tras el éxito masivo de Pulp, el grupo liderado por Cocker durante los 90, la banda quedó en situación de stand by y el vocalista, cumpliendo con la tradición, inició su correspondiente carrera en solitario. Sin embargo, sin previo aviso, en 2002, surgió Relaxed Muscle y a nadie le pasó inadvertido el parecido físico de aquel Darren Spooner con Jarvis Cocker. Tal y como él mismo explicó en una entrevista años después, todo comenzó en 1995 con la grabación del vídeo de ‘Mis-Shapes‘ de Pulp. El director le pidió que interpretara dos roles al mismo tiempo, el cantante se dejó llevar y cuando regresó a casa seguía manteniendo aquella doble identidad en la cabeza. Posteriormente, empleó aquella segunda personalidad para registrarse de incógnito en varios hoteles alrededor del mundo.


IMÁGENES | UNSPLASH

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