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El ingeniero de sonido que nos reveló la cara oculta de la luna El ingeniero de sonido que nos reveló la cara oculta de la luna

Música

El ingeniero de sonido que nos reveló la cara oculta de la luna

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Principios de los 80. Tommy Davis, voz ‘oficial’ de los Chicago Bulls, se disponía a ver una película en el cine cuando escuchó un jingle durante la publicidad previa a la proyección. El sonido que escuchó le capturó y decidió que emplearía aquel tema, épico e impactante, para “llenar de electricidad” la presentación del equipo cada vez que saltara a la cancha desde el túnel de vestuarios.

Por Cervezas Alhambra

Así fue como ‘Sirius’, de The Alan Parsons Project, se convirtió en la banda sonora de un equipo en el que comenzaba a despuntar un tal Michael Jordan y alcanzó notoriedad mundial, acompañando a la franquicia en la consecución de sus seis títulos de la NBA. Hablamos de una magnífica obertura, el prólogo perfecto para el inconmensurable ‘Eye In The Sky’, creada por uno de los ingenieros de sonido más enigmáticos y reputados de todos los tiempos: Alan Parsons, el genio que trabajó mano a mano con The Beatles en su mítico concierto de la azotea, el maestro que aportó magia, vida y personalidad al ‘The Dark Side Of The Moon’ de Pink Floyd y el alma tras uno de los proyectos de rock progresivo más icónicos de la historia.

Desde muy pequeño, Alan Parsons mostró un gran amor por la música. Una pasión que, combinada con decisión y constancia, le condujo a trabajar en un departamento de sonido de la BBC, posteriormente en la discográfica EMI y, a partir de los 19 años, en los míticos estudios Abbey Road. Recientemente, gracias al documental ‘Get Back’ de Peter Jackson, hemos podido verle participando directamente en las grabaciones del ‘Let It Be’ de The Beatles. Si bien inicialmente su rol dentro de este proyecto iba a limitarse a montar y desmontar los equipos, surtir de cigarrillos y café a todo el staff y garantizar que todos los micros estuvieran protegidos con pantys para minimizar el ruido del viento sobre ellos, el joven ingeniero entabló amistad con George Martin y acabó participando en las sesiones como asistente de grabación. “Un sueño hecho realidad”, en palabras del propio Parsons, y un hito que marcaría el resto de su carrera.

Tras la separación de The Beatles, el técnico continuó trabajando con The Wings, el proyecto de Paul McCartney junto a Linda Eastman, y dejó su impronta en temas como ‘The Air That I Breathe’ de The Hollies. Sin embargo, su gran salto cualitativo llegó en 1973 de la mano de Pink Floyd, cuando volcó toda su creatividad e ingenio en la creación del conceptual ‘The Dark Side Of The Moon’, el octavo álbum de la banda liderada por Roger Waters tras la marcha de Syd Barret en 1967. Ya había colaborado puntualmente con el grupo en algunos detalles de ‘Obscured By Clouds’, su séptimo disco de estudio, e incluso había trabajado en las mezclas de ‘Atom Heart Mother’, pero la experiencia como ingeniero en este disco fue calificada por Parsons como “muy transformadora”. “Trabajé duro para no perderme ninguna de las sesiones. No quería compartir el crédito con nadie más”, manifestó. La elaboración de aquel trabajo resultó compleja y sofisticada, y aunque el ingeniero se ha mostrado siempre modesto cuando le han preguntado por su grado de participación, lo cierto es que el álbum creció enormemente gracias a su intervención.

Los relojes que aparecen al principio de ‘Time’ son obra de Parsons. Registró, uno a uno, el sonido de todos ellos en una tienda de antigüedades que había en la misma Abbey Road y montó la emblemática intro. Reclutó a Clare Torry para que interpretara el magistral solo vocal de ‘The Great Gig In The Sky’. Realizó la remezcla cuadrafónica del álbum, desarrolló la fluidez entre los temas como parte del proceso de grabación y no del de edición, enriqueció toda la obra con atmósferas llenas de personalidad y texturas sonoras… Toda una serie de aportaciones que encumbraron el disco y convencieron a Pink Floyd para ofrecerle el papel de ingeniero en su siguiente álbum: ‘Wish You Were Here’. Parsons, pese a sentirse halagado, declinó la oferta. ¿El motivo? Decidió que quería crear su propio disco de Pink Floyd… Pero sin Pink Floyd. Sintió la necesidad de producir sus propias canciones y de dar rienda suelta a todas las ideas que bullían en su mente, de manera que se alió con el pianista de sesión Eric Woolfson y comenzaron a sentar las bases de The Alan Parsons Project.

Woolfson estaba en aquel momento ultimando un proyecto personal, un homenaje musical a las obras de Edgar Allan Poe. Aquello marcó el punto de partida del nuevo plan. Parsons abrazó aquel ideario conceptual y le imprimió velocidad. Invitaron a participar en el trabajo a numerosos cantantes y músicos de estudio, fórmula exitosa que mantendrían a lo largo de toda su carrera, y lograron que la 20th Century Fox lo convirtiera en el primer álbum del dúo. Titulado ‘Tales Of Mistery And Imagination’ (1976), el disco estuvo integrado por composiciones originales, brillantes, potentes y con un claro enfoque comercial. Entró directamente al top 40 del Billboard y obtuvo un enorme éxito de crítica y público. Aún hoy en día el propio Alan Parsons lo cita como el favorito de toda su discografía.

El dúo fue creciendo en popularidad tanto en Estados Unidos como en Europa, pero, curiosamente, su rock progresivo no acababa de explotar comercialmente en el Reino Unido. The Alan Parsons Project firmó por la discográfica Arista y siguió lanzando álbumes tan notables como ‘I, Robot’ (1977), ‘Pyramid’ (1978), ‘Eve’ (1979) o ‘The Turn Of A Friendly Card’ (1980).

1982 marcó un punto de inflexión en su carrera. El álbum ‘Eye In The Sky’, con un inteligente cambio de orientación hacia el pop, cambió las reglas del juego. Envuelto en un espíritu cósmico y tocado por un halo esotérico, aquel disco les catapultó a la fama combinando la épica con composiciones más accesibles al gran público. Elegantes arreglos de cuerda, coros, instrumentales, desarrollos orquestales… Las bases del rock progresivo seguían estando allí, pero supieron modular los detalles para impactar en todo tipo de audiencias. Aquel trabajo se convirtió en platino rápidamente y marcó una importante tendencia estética en la música de aquella década.

Nunca hubo giras, presentaciones ni conciertos. "Mi proyecto nunca estuvo pensado para los directos. Sólo grabábamos discos", explicaba Parsons. Los álbumes acumulaban éxitos -‘Ammonia Avenue’ (1984), ‘Vulture Culture’ (1985), ‘Stereotomy’ (1986) y ‘Gaudi’ (1987)- pero la tensión entre Parsons y Woolfson estalló durante la grabación de ‘Freudiana’. Woolfson, influido por el compositor Andrew Lloyd Weber, quiso que el grupo se pasara a los musicales y Parsons disolvió la banda.

Ya en solitario, Alan Parsons ha publicado cinco álbumes entre 1993 y 2019: ‘Try Anything Once’, ‘On Air’, ‘The Time Machine’, ‘A Valid Path’ y ‘The Secret’. En la actualidad, Parsons reside en el rancho Tres Vientos de Santa Barbara, California, junto a su esposa y sus hijas. Una propiedad dedicada al cultivo de aguacates orgánicos donde disfruta de un estudio de última generación: Parsonics Studio.


IMÁGENES | UNSPLASH


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