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¿Pueden las servilletas de los bares retratar la identidad de un país? Este libro dice sí ¿Pueden las servilletas de los bares retratar la identidad de un país? Este libro dice sí

Creadores - Libros

¿Pueden las servilletas de los bares retratar la identidad de un país? Este libro dice sí


Un archivo de 600 servilletas recogidas en bares, tabernas y cafeterías convierte un objeto desechable en memoria gráfica de España


Sobre la barra de miles de bares españoles descansa el mismo objeto desde hace décadas: una servilleta de papel áspera, normalmente impresa con el nombre del local, una copa de vino, una gamba, una embarcación, una fachada o una tipografía auténticamente vintage que parece llegada de otro tiempo. La mayoría termina arrugada junto a un plato de aceitunas, tirada debajo de la barra o en una papelera al final del servicio. Felipe Hernández lleva más de diez años haciendo justo lo contrario: guardarlas.


El fotógrafo madrileño comenzó a conservar servilletas de bares y restaurantes porque entendió que detrás de esos pequeños papeles que pasan de mano en mano durante unos minutos se escondía una parte de la historia visual del país que nadie estaba documentando. Aquella colección personal ha acabado convirtiéndose en Servilletas. Spanish Napkins, un libro editado por Ojos de Buey con el apoyo de Cervezas Alhambra, que reúne 600 ejemplares recogidos en establecimientos de toda España y propone una forma poco habitual de observar nuestra cultura. 


Mientras otros archivos se construyen a partir de fotografías, carteles o documentos administrativos, este nace de objetos concebidos para durar apenas unas horas. Al pasar sus páginas aparece una España muy reconocible para cualquiera que haya desayunado en una cafetería de barrio, tomado una caña en una taberna o parado a comer en una carretera secundaria. 


Los nombres de los establecimientos, los logotipos, las ilustraciones y las soluciones tipográficas remiten a negocios y lugares concretos. Todos diferentes aunque reconocibles como parte de la misma cultura de bares que impregna todo el país. La colección permite recorrer España desde una marisquería gallega, una cervecería andaluza, un mesón castellano o un bar madrileño sin necesidad de mostrar una sola fotografía de sus interiores.



spanish napkins

Lo que cuenta una servilleta cuando se conserva


La publicación reúne más de una década de cuidadosa recopilación y rescata un código gráfico que rara vez aparece en los libros de diseño. Buena parte de las identidades visuales impresas en estas servilletas, de hecho, nacieron lejos de los grandes estudios creativos. Fueron encargos realizados por pequeñas imprentas, proveedores de hostelería o diseñadores locales que trabajaban para negocios familiares cuyo radio de influencia apenas superaba unas pocas calles o, en el mejor de los casos, una ciudad.


También por eso, las servilletas recogidas por Hernández conservan una libertad formal, a veces en milagroso equilibrio entre lo naif y el kitsch, que hoy resulta poco frecuente y que explica parte de su interés. Conviven tipografías inspiradas en los años setenta con escudos heráldicos, dibujos de marisco, letras manuscritas, referencias marineras o ilustraciones realizadas sin demasiada preocupación por las tendencias del momento. Lo que en origen respondía únicamente a la necesidad comercial de identificar un establecimiento, hoy acaba ofreciendo una fotografía bastante precisa de los gustos visuales de distintas épocas y regiones.


La propia editorial Ojos de Buey sitúa el proyecto en el terreno de la intrahistoria, esa acumulación de gestos, costumbres y objetos cotidianos que no suelen protagonizar los relatos oficiales y que, sin embargo, ayudan a explicar cómo vive una sociedad. Vista de forma aislada, una servilleta aporta poca información, pero, reunidas por centenares, empiezan a dibujar patrones, preferencias estéticas y formas de representación que se repiten de una punta a otra del país.



servilletas felipe hernandez

Un mapa de España dibujado desde las barras de sus bares


El libro también funciona como una instantánea indirecta de la hostelería española, ya que cada servilleta remite a un establecimiento concreto y a una manera determinada de entender el bar. Algunas conservan nombres que han sobrevivido durante generaciones; otras pertenecen a negocios que quizá ya no existen. Todas forman parte de un paisaje cotidiano que millones de personas reconocen inmediatamente como parte de su historia personal y compartida.


Resulta significativo que este patrimonio gráfico haya permanecido durante tanto tiempo fuera del radar cultural. De hecho, los rótulos históricos, los carteles publicitarios o los envases comerciales ya han sido objeto de estudios, exposiciones y publicaciones especializadas. En cambio, las servilletas, pese a acompañar buena parte de la vida social española durante décadas, apenas habían recibido atención. Su carácter efímero juega en su contra: nacieron para usarse y desaparecer.


Precisamente por eso el proyecto de Felipe Hernández tiene algo de rescate documental y memoria histórica. Su trabajo no intenta convertir las servilletas en obras de arte ni presentarlas como piezas excepcionales. Su valor reside en haber construido y reconstruido una colección que permite observar cómo miles de pequeños negocios han dibujado su identidad visual, cómo se han representado ante sus clientes y qué símbolos han elegido para hacerlo.


Eso sí, al cerrar el libro difícilmente volveremos a mirar del mismo modo el servilletero de cualquier bar. Lo que hasta ahora nos parecía un detalle insignificante, ahora lo vemos como una pieza más de una historia mucho más amplia, escrita en barras, cafeterías, tabernas y restaurantes de toda España. Una historia hecha de nombres, tipografías y dibujos que han acompañado muchas conversaciones y que, gracias a este archivo, tienen muchas más posibilidades de sobrevivir que el papel sobre el que fueron impresos.



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