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Cajal: la nueva era del vidrio soplado toma forma de joyería contemporánea Cajal: la nueva era del vidrio soplado toma forma de joyería contemporánea

Creadores - Artesanía

Cajal: la nueva era del vidrio soplado toma forma de joyería contemporánea


Descubrimos esta firma de joyería ‘made in Spain’ que hace del vidrio soplado su material y su ‘core’, en clave muy contemporánea y colorida, desde el respeto a una naturaleza que convierte en su fuente de inspiración


Vidrio, fuego y aire son los tres ingredientes que dan forma a Cajal, una firma de joyería española en la que no existen dos piezas iguales. Parecidas, sí; idénticas, nunca. ¿La razón? Que nacen de la combinación de la habilidad de los artesanos que trabajan en su estudio barcelonés y de su exquisita técnica al soplar el vidrio. 


Con esta manera tan particular a la hora de fabricar sus piezas, CAJAL se suma a la cada vez más larga lista de artesanos que convierten su oficio en una forma de expresar cómo sienten y perciben la belleza que les rodea. Y, al igual que ocurre con el resto de oficios, también soplar el vidrio exige entregarse a esta labor artesanal sin prisa ni acelerar los tiempos. En definitiva, obliga a dedicar a cada fase del proceso de creación artística los minutos, las horas o los días que demande, como ocurre con la propia elaboración de Cervezas Alhambra


La disrupción de volver a los orígenes


Los creadores de Cajal afirman que a través de su marca “el arte se convierte en joyería y la artesanía en identidad”. Una declaración de intenciones a la que dan forma a través del diseño de piezas sencillas, minimalistas y coloridas marcadas por los motivos naturales.


Una firma de joyería que se aleja de la temporalidad de modas o tendencias con pendientes, anillos o colgantes pensados para acompañar a una persona a lo largo de toda su vida. De hecho, al repasar sus diferentes colecciones, desde la delicada Gaia hasta la elegante Dottym, se observa que, si bien varían en su hilo conductor, comparten el concepto de perdurar al transcurrir del tiempo. 


Pero también es una joyería que rehuye la idea de permanecer guardada en un cajón a la espera de un momento especial. Con lo fugaz que es la vida ¿cómo se justifica la idea de renunciar a disfrutar de ella en el día a día? ¿Por qué no subir un look básico con un plus de sofisticación con la ayuda de un anillo singular? 


La intensidad del borosilicato


En Cajal dan forma a sus piezas incrementando la temperatura del vidrio de borosilicato hasta los mil doscientos grados, además de confiar en un proceso en el que la habilidad al soplar y moldear el material caminan de la mano. 


Tazas de Cajal


La elección de esta modalidad particular de vidrio reside en las propias características del material, que destaca por su elevada resistencia y ligereza. Gracias a ello es posible elaborar piezas de vidrio que sean capaces de acompañar a sus dueños en la vorágine de sus agendas. ¿O de qué otra forma sería posible teclear con un anillo así en el anular derecho, preparar una cena improvisada o correr por las calles de la ciudad sin miedo a que termine reducido a añicos?


Además, en la magia del proceso de creación de las joyas de Cajal el color adquiere un significado de lo más particular. ¿Cómo? Convirtiéndose en un reflejo de la esencia y energía de los elementos naturales de los que toma su inspiración. Es por ello que la intensidad y la fuerza de las tonalidades de las piezas que componen cada una de sus colecciones se han convertido ya en un sello distintivo de la marca. 


El resultado de este proceso artesanal son unos pendientes en los que los círculos y las esferas fluyen con naturalidad en azul cobalto, blanco y amarillo, o un anillo en el que los mismos colores se moldean en forma de una flor que recuerda a las margaritas silvestres del campo. Los rosados se funden con la transparencia en un colgante, mientras que al cambiar los tonos más tierra por el blanco se construye una gargantilla tan sútil como sofisticada.


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