Si hablamos de Alan Vega y Martin Rev tal vez no sepas de quién hablamos. Y si citamos al dúo musical Suicide es posible que tampoco.
Por Amplificador Lovemonk
Pero si te contamos que Bruce Springsteen les rinde homenaje con una versión, que Bono de U2 y Henri Rollins les adoran, que uno de sus temas cierra el filme ‘Civil War’ (2024) o que Nick Cave, al final de un concierto que ofreció en un festival en 2011, gritó al público: “¡Id todos a ver a Suicide ahora mismo!”, seguramente captemos tu atención. Gran parte de los presentes en aquel evento tampoco sabía de quién hablaba el frontman australiano, pero quienes le hicieron caso y siguieron su consejo vivieron una experiencia única. Suicide jamás conoció el éxito masivo y un elevado porcentaje de los conciertos que ofreció durante los años 70 acabó en desastre. Pero aquella banda tenía algo. Sin proponérselo, Suicide sentó las bases del underground moderno. Alan y Martin nunca fueron conscientes de que sus sintetizadores agresivos y su actitud cáustica serían los cimientos de la música industrial, el synth-punk, el minimal wave y gran parte del techno y el noise. No pusieron nombre a estos estilos, pero los crearon. Simplemente canalizaron lo que sentían y transformaron en música la rabia y la ansiedad de las calles.
Suicide vio la luz en la caótica Nueva York de 1970. Integrada por el vocalista Alan Vega y el instrumentista Martin Rev no fue una banda más: fue un proyecto de provocación artística. Su propuesta, una cruda amalgama de minimalismo electrónico y proto-punk vocal, se convirtió en el eslabón perdido entre Elvis Presley y el synth-pop de los 80, dejando a su paso un rastro de confusión, distorsión y un legado sonoro incalculable.

Alan Bermowitz, quien más tarde adoptaría el nombre de Alan Vega, inició su carrera creando esculturas de luz. Su trabajo en el MUSEUM: A Project of Living Artists en Manhattan lo llevó a utilizar desechos electrónicos y escombros para elaborar obras de arte, una fascinación por el detritus urbano que más tarde trasladaría a su música.
Martin Rev fue su cómplice perfecto. Músico de free jazz fascinado por las cajas de ritmos y los sintetizadores baratos, desechó la instrumentación convencional de guitarra y batería. Lo que quedó fue una máquina de ritmos primitiva y saturada, y un sintetizador machacado. La voz magnética de Vega fue la guinda del pastel.
Según Vega, el nombre de la banda, Suicide, lo tomaron de una serie de cómics del personaje de Marvel, Ghost Rider: Satan’s Suicide. Sin embargo, las investigaciones realizadas por los fans de la banda indican que las fechas no cuadran. Suicide vio la luz en 1970 y Ghost Rider debutó en Marvel Spotlight #5 en 1972. No tuvo su propia serie hasta 1973. ¿Otra provocación del carismático cantante? ¿Leyó en su adolescencia algún cómic ‘no oficial’ inspirado en el célebre motorista fantasma? Quién sabe…
Vamos con un hecho histórico contrastado: el grupo fue el primero en utilizar el término "punk " para auto describirse. Varios de sus primeros carteles contenían las expresiones “punk music” y “punk music mass” para publicitar sus conciertos. Supuestamente, tomaron prestado el término de una reseña escrita por el mítico periodista musical Lester Bangs sobre el ‘Fun House’ de The Stooges, en el que el crítico empleó (probablemente también por primera vez en la historia) la expresión “punk rock”.
Su álbum debut homónimo, Suicide (1977), es considerado hoy una piedra angular de la música electrónica. Incluye temas enormemente oscuros como ‘Ghost Rider’ y el épico, desolador himno teenager ‘Frankie Teardrop’: la historia de un joven trabajador que, desesperado, acaba con su familia y, posteriormente, con su propia vida.
La crudeza de Suicide no gustaba a casi nadie al principio, ni siquiera a los seguidores del incipiente punk rock de Nueva York. Sus actuaciones se convirtieron en auténticas performances de tensión y agresividad, generalmente protagonizadas por el público.

En 1978, durante una gira por Europa, Suicide actuó como telonero de The Clash. En el Apollo de Glasgow, la recepción fue tan hostil que Alan Vega, sin inmutarse, agarró un soporte de micrófono y persiguió a algunos de los alborotadores por el escenario. Uno de los asistentes, en un acto de rabia, arrojó un hacha al escenario, que se clavó justo al lado de Martin Rev. Vega la recogió y la ondeó como una bandera. Ese mismo año, durante otra actuación legendaria en Bruselas, la audiencia comenzó a lanzar botellas y a volcar mesas. Vega, que a menudo terminaba ensangrentado, no paró de gritar a la multitud. Martin Rev, con su inmovilidad impasible, continuó desplegando sus ritmos minimalistas mientras el caos se desataba a su alrededor.
Vega, a menudo vestido de cuero y con gafas de sol, utilizaba una cadena de motocicleta como complemento de su micrófono. La sacudía, gritaba, se contorsionaba y parecía entrar en trance como una versión zombie de Elvis. Él mismo lo resumió en una entrevista concedida a The Guardian: "Cada noche pensaba que me iban a matar". En algunas ocasiones, la banda cerraba las salidas de los locales para forzar a la audiencia a enfrentarse a su propuesta escénica hasta el final.
A pesar de no alcanzar nunca el éxito comercial, Suicide se ganó el respeto y la admiración de figuras clave en el rock, el pop y la electrónica. Cuando escuchas a Soft Cell, Depeche Mode, Sigue Sigue Sputnik, Spacemen 3, The Jesus and Mary Chain o The Sisters of Mercy estás disfrutando de una parte de su herencia musical.

Bruce Springsteen es uno de sus mayores admiradores. Grabó una versión de ‘Dream Baby Dream’, la incluyó en su gira Magic Tour y la ha empleado como cierre en muchos de sus conciertos. Sobre Suicide, declaró: "Su música era increíblemente simple y, sin embargo, extraordinariamente futurista. Fue una gran influencia en la forma en que comencé a hacer música. Cuando escuché por primera vez 'Dream Baby Dream', no podía creer lo que estaba oyendo. Es la canción de cuna más impactante que he escuchado nunca".
Trent Reznor, de Nine Inch Nails, ha citado repetidamente a Suicide como una influencia fundacional para su sonido oscuro e industrial. "Fue una de las bandas más importantes, si no la más importante, de la música underground de Nueva York. Alan Vega es el padrino. Ese primer álbum es el blueprint de todo lo que vino después: synth-pop, post-punk, música industrial. Todo".
Preguntado sobre el dúo, Nick Cave señaló: "Era una banda peligrosa, en el sentido más hermoso del mundo. Eran verdaderos outsiders. Salían al escenario sin instrumentos de rock y eran, de lejos, la banda más dura que podías ver."

Bobby Gillespie, de Primal Scream, los calificó igualmente de “precursores”. “Cuando escuchas a Suicide, escuchas la clave de todo el synth-pop, el techno y el noise de la década de 1980. La frialdad de Martin Rev y la intensidad visceral de Alan Vega... Es una combinación explosiva."
Bono, de U2, también pertenece a su legión de fans. “'Cheree' es una melodía pop espeluznante; Serge Gainsbourg a toda máquina. La invocación más extraordinaria y cariñosa de un nombre de chica jamás vista. La escuchábamos cuando escribimos 'With Or Without You'. ¿Suena descabellado? Escúchala de nuevo...”
Incluso Henry Rollins se rindió a su magia. “El single más intenso que he escuchado en mi vida está en este disco (su álbum debut). Se llama ‘Frankie Teardrop’. Pruébalo, es probable que también sea el tema más estremecedor que hayas escuchado en toda tu vida. Voló nuestras juveniles mentes de una forma tan sustancial que lo único que podíamos hacer era reír”.
Suicide concluyó oficialmente con el fallecimiento de Alan Vega en 2016 a la edad de 78 años. Martin Rev, nacido en 1947, aún sigue creando música. Ambos demostraron que con sólo una caja de ritmos, un micrófono y talento es posible cambiar el futuro. Ellos lo consiguieron a fuerza de autenticidad, de ser fieles a sí mismos y defender su visión del arte contra todo y contra todos. El arte más desafiante es, a menudo, el más imperecedero.
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