El pasado mayo, el rapero canadiense Drake sorprendió al mundo lanzando tres álbumes el mismo día: ‘Iceman’, ‘Habibti’ y ‘Maid of Honour’. El impacto fue tal que entraron directamente a las posiciones 1, 2 y 3 del Billboard 200 en EEUU. Un hito sin precedentes.
Por Alhambra Global
La Official Charts Company explicó que el artista también acababa de hacer historia en UK. “Se ha convertido en el primer artista en entrar simultáneamente con tres discos de estudio en el top 10 del chart”. ‘Iceman’ encabezó la lista alcanzando directamente el número 1 y convirtiéndose en el séptimo número uno del artista canadiense en el país. ‘Maid Of Honour’ se situó en el número 6 y ‘Habibti’ completó el triplete ocupando el número 7. Habían pasado 33 años desde que se logró una hazaña similar por última vez en el Reino Unido, cuando Prince lanzó al mismo tiempo tres discos recopilatorios, no de estudio: ‘The Hits / The B-Sides’, ‘The Hits 1’ y ‘The Hits 2’. Todos entraron en el Top 10 UK en 1993.
Cuando Drake apareció con tres discos nuevos bajo el brazo el mismo día, la primera pregunta fue inevitable: ¿por qué? Algunos analistas apuntaron a una posible maniobra para cerrar compromisos contractuales con Universal Music Group, aunque la teoría nunca ha sido confirmada oficialmente. Otros interpretaron que tenía demasiados temas que abordar tras haber mantenido ‘desaires’ con A$AP Rocky, Rick Ross, LeBron James, Jay-Z, Dr. Dre, DJ Khaled, Universal Music Group o, por supuesto, su legendario enfrentamiento con Kendrick Lamar (en activo desde hace más de una década). También hubo quien observó una estrategia para inundar las plataformas de streaming, estar presente al mismo tiempo en decenas de playlists destacadas y bombardear el algoritmo hasta convertirlo en un aliado más de su campaña. Probablemente todas ellas contengan una parte de verdad.

El movimiento combina temeridad y demostración de poder. Sólo alguien situado en la cima del negocio puede permitirse publicar tres horas largas de música nueva. Es un gesto casi contrario a la lógica del streaming, que recompensa la atención fragmentada, los sencillos virales y las canciones capaces de sobrevivir quince segundos en TikTok. Precisamente por eso, el lanzamiento de Drake nos despierta un recuerdo: hubo otros gigantes de la música que desafiaron a la industria. Muy pocos. Los suficientes para formar un club selecto.
Vayamos por orden cronológico. El primer precedente llegó en diciembre de 1970 con dos protagonistas imposibles de separar: John Lennon y Yoko Ono. Apenas unos meses después de la ruptura de The Beatles, ambos publicaron el mismo día sus respectivos primeros álbumes en solitario bajo una misma denominación: ‘Plastic Ono Band’. Los dos discos compartían (casi) título, músicos, filosofía y contexto vital, pero proponían dos experiencias completamente distintas.
Mientras Lennon firmaba ‘John Lennon/Plastic Ono Band’, uno de los discos confesionales más influyentes de la historia, construido sobre las heridas abiertas tras la terapia psicológica de Arthur Janov, Yoko Ono entregaba ‘Yoko Ono/Plastic Ono Band’. Una obra radicalmente experimental, cercana a la performance, el ruido y la improvisación. Fue una declaración artística: dos discos nacidos del mismo hogar, del mismo momento emocional y de las mismas sesiones de grabación, pero destinados a públicos completamente diferentes. La pareja no buscaba dominar las listas de ventas. Buscaba demostrar que dos miradas pueden convivir sobre un mismo acontecimiento creativo.

Ocho años después, en septiembre de 1978, KISS protagonizó probablemente la operación comercial más extravagante que había conocido la industria hasta ese momento. La banda atravesaba una crisis interna monumental. Las relaciones entre Paul Stanley, Gene Simmons, Ace Frehley y Peter Criss eran cada vez peores y Casablanca Records temía que el grupo implosionara. La solución fue tan insólita como brillante desde el punto de vista del marketing: cada miembro grabó un disco en solitario y los cuatro se publicaron exactamente el mismo día.
El 18 de septiembre llegaron simultáneamente a las tiendas cuatro portadas casi idénticas, diferenciadas únicamente por el rostro de cada integrante. Cada álbum llevaba incluso un póster exclusivo para incentivar que los fans compraran la colección completa. Nunca antes una banda había convertido una crisis interna en una campaña publicitaria de semejante escala.
El resultado fue desigual, pero dejó una anécdota deliciosa para la historia. El disco de Ace Frehley, considerado hasta entonces el miembro menos mediático del grupo, terminó siendo el mejor recibido por la crítica y el único que produjo un auténtico éxito radiofónico, ‘New York Groove’. Gene Simmons invitó a Bob Seger, Joe Perry y Donna Summer a participar en el suyo. Paul Stanley apostó por el hard rock más clásico. Peter Criss se acercó al soul y al R&B. Cuatro discos distintos, cuatro personalidades y una sorpresa enorme para cualquier fan de KISS que entrara ese día en una tienda de discos.

En 1981, Frank Zappa le dio un giro de tuerca al concepto al publicar simultáneamente una curiosa trilogía: ‘Shut Up 'n Play Yer Guitar’, ‘Shut Up 'n Play Yer Guitar Some More’ y ‘Return of the Son of Shut Up 'n Play Yer Guitar’. Tres álbumes centrados exclusivamente en sus solos de guitarra. Inicialmente salieron a la venta de forma independiente y únicamente por correo, aunque un año después se replanteó la estrategia y llegaron a las tiendas de discos en forma de triple box set.
Una década después, el 17 de septiembre de 1991, Guns N’ Roses lanzó ‘Use Your Illusion I’ y ‘Use Your Illusion II’. Dos discos diferentes publicados el mismo día. Portadas similares pero identidad y personalidad propias. Axl Rose había acumulado tal cantidad de material durante las sesiones de grabación que la banda prefirió dividirlo en dos obras autónomas. La estrategia resultó todo un éxito. En Estados Unidos ocuparon respectivamente los puestos uno y dos del Billboard 200. El listado de canciones de ambos discos contenía temas tan épicos como ‘November Rain’, ‘Don’t Cry’, ‘Civil War’, ‘Estranged’, ‘Live and Let Die’ o ‘You Could Be Mine’.
Un año después, Bruce Springsteen tomó una decisión igual de impactante. Tras cuatro años de silencio desde ‘Tunnel of Love’, lanzó ‘Human Touch’ y ‘Lucky Town’. Ambos se publicaron el 31 de marzo de 1992 y lo más curioso es que no habían nacido juntos. ‘Human Touch’ llevaba años terminado, pero Springsteen nunca acababa de sentirse satisfecho. Mientras dudaba, siguió escribiendo canciones nuevas. Cuando quiso darse cuenta tenía suficiente material para otro álbum completo. En lugar de descartar, decidió publicarlo todo en dos discos independientes. Con el tiempo, el propio Springsteen llegó a la conclusión de que probablemente habría sido mejor condensar lo mejor de ambos en un único disco. Una reflexión interesante, ya que demuestra que ni siquiera los propios artistas tienen claro si este tipo de decisiones juegan a su favor.
Y llegamos a 1993, año en el que Prince lanzó tres recopilatorios el mismo día y los situó directamente dentro del top 10 del UK Chart. La experiencia debió satisfacerle, porque el 30 de septiembre de 2014 volvió a publicar otros dos álbumes de forma simultánea: ‘Art Official Age’ y ‘Plectrumelectrum’. El primero fue un disco firmado en solitario y el segundo acabó convirtiéndose en una declaración de amor al rock grabada junto a su banda 3RDEYEGIRL.
El 31 de octubre de 2000, el combo de horrorcore y rap de Detroit Insane Clown Posse replicó la jugada con ‘Bizaar’ y ‘Bizzar’. El primero con un tono ligeramente experimental y el segundo más en su línea clásica. Ninguno alcanzó una relevante repercusión comercial, pero acabaron vendiendo, en total, 400.000 copias.
Tom Waits, probablemente uno de los artistas más inclasificables del último medio siglo, publicó el 7 de mayo de 2002 ‘Alice’ y ‘Blood Money’, dos bandas sonoras nacidas de obras teatrales dirigidas por Robert Wilson. Discos gemelos, pero no idénticos. Uno respiraba melancolía de cuento centroeuropeo. El otro olía a cabaret, pólvora y decadencia. Cuando un periodista le preguntó si no era arriesgado publicar dos álbumes simultáneamente, Waits respondió con una de esas frases que sólo él podía firmar: “la gente se enfada cuando pasas siete años sin sacar discos y también se enfada cuando sacas dos a la vez”.

En 2004, Nelly presentó ‘Sweat’ y ‘Suit’, dos álbumes concebidos como caras opuestas de una misma personalidad. ‘Sweat’ representaba el lado festivo y clubber. ‘Suit’ mostraba una faceta más melódica y adulta. La idea inicial fue publicar un único disco, pero el volumen de canciones y el contraste entre ambos estilos impulsaron al rapero a experimentar. La MTV, todopoderosa en aquel momento, recordó inmediatamente las estrategias utilizadas por Guns N’ Roses y Bruce Springsteen y reivindicó que el hip hop también podía permitirse los grandes gestos reservados hasta entonces al rock.
Y llegamos al último precedente. El 25 de enero de 2005, Bright Eyes publicó dos discos radicalmente opuestos: ‘I'm Wide Awake, It's Morning’, orientado hacia el indie folk y el folk tradicional, y ‘Digital Ash in a Digital Urn’, enfocado al pop electrónico, el electropop y el indie rock digital. El líder de la banda, Conor Oberst, decidió publicarlos al mismo tiempo porque compuso una gran cantidad de canciones con dos identidades musicales completamente opuestas y no quiso mezclarlas.
La publicación de varios discos a la vez nos sigue impactando porque multiplica casi todos los riesgos. Divide la atención de la crítica. Fragmenta las ventas. Obliga al oyente a repartir su tiempo entre varias obras en lugar de concentrarlo en una sola. Incluso puede provocar que un gran álbum eclipse completamente al otro. Quizá dentro de unos años todos estos lanzamientos múltiples se recuerden únicamente como una extravagancia estadística. O quizá la jugada de Drake marque el comienzo de una nueva forma de entender el álbum en la era del streaming. Lo único seguro es que, desde que existen los discos de larga duración, muy pocos músicos se han atrevido a mirar al calendario, sonreír, encogerse de hombros y decirle a la industria que un álbum no era suficiente para ellos en ese momento.
IMÁGENES | UNSPLASH | The Come Up Show (CC BY 2.0), vía Wikimedia Commons.
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