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Los meses sin R son perfectos para disfrutar de las sardinas: consejos para cocinar y sacar el máximo partido a este pescado
¿Qué hay de cierto en el famoso dicho popular? ¿Por qué el verano está considerado la temporada de las sardinas? ¿Con qué recetas se potencia más su sabor? Y sobre todo ¿con cuáles maridan mejor las Cervezas Alhambra?
Siempre se ha dicho que los meses con erre son perfectos para disfrutar del marisco, pero ¿qué ocurre en aquellos en los que la erre brilla por su ausencia? Que da comienzo a la temporada de las sardinas.
Al horno, a las brasas, enlatadas o en ensaladas las sardinas son uno de los pescados más versátiles de la gastronomía mediterránea y, aunque se pueden disfrutar durante todo el año, el verano es la mejor época para degustarlas.
¿Por qué los meses sin R coinciden con la mejor temporada de sardinas?
No hay mayor sabiduría como la popular, rara vez se equivoca. Y es que ese conocimiento inquebrantable parte de una tradición histórica a prueba de incrédulos. Los meses sin erre son aquellos en los que las sardinas son más sabrosas y su carne tiene mayor textura pero ¿dónde reside el secreto? En el calor del verano o, más concretamente, en la temperatura del mar.
El aumento de la temperatura del mar entre mayo y agosto tiene un efecto colateral: el aumento del plancton, el alimento de las sardinas. A partir de aquí, el ciclo de la vida juega su papel hasta que las sardinas terminan en las cocinas a la espera de ser preparadas, con una de las mil recetas que se esconden en el recetario español.
Cómo cocinar sardinas para sacarles el máximo partido
En el mundo gastronómico de las sardinas lo único fácil es elegir una materia prima fresca y de calidad –piel tersa, ojos y escamas brillantes–. Pero prepararlas, o más bien escoger receta, ese es otro cantar muy diferente.
Es el eterno dilema de los productos que son muy versátiles, que existen tantas opciones para crear platos espectaculares que resulta casi imposible decantarse solo por una. Por ello, a continuación seleccionamos tres posibilidades, sencillas y muy resultonas, para sorprender a los comensales más exigentes.
Sardinas a la brasa o al espeto: el gran clásico del verano
Con la Noche de San Juan a la vuelta de la esquina ¿cómo no empezar el repaso con las típicas sardinas al espeto? Son pura magia, están más ricas de noche, la chispa inconfundible de este manjar reside en las brasas y en ese juego de humo y mar, Alhambra Especial marida perfecta, con la sensación de frescor y de trago limpio para alargar el disfrute.
Pero ¿cómo se cocinan las mejores sardinas al espeto? Partiendo de un pescado entero y muy frío, ensartadas en cañas y clavadas sobre la tierra –la de la playa es la más típica–, orientadas hacia el fuego pero sin que las llamas lleguen a tocarlas. De cuatro a seis minutos por cada lado –dependiendo del tamaño–, el toque ahumado de las maderas ardiendo y buenos amigos para irlas disfrutando según vayan estando listas: son los últimos pasos de una receta de sardinas a la brasa difícil de olvidar.
Sardinas al horno: sabor intenso con menos complicaciones
La falta de playa o jardín no es excusa para dejar de disfrutar del producto estrella de las noches veraniegas. La solución es tan sencilla como poner a calentar el horno a 220 grados y en unos 15 minutos estarán en su punto.
En lo que se cocinan las sardinas al horno es posible preparar una ensalada de tomate con aceite de oliva y sal en escamas. Además, si se acompaña de unos pepinos muy finamente cortados con nata, eneldo y un toque sal y pimienta negra el resultado será una cena equilibrada para brindar, sin prisa, con una Alhambra Reserva 1925, con más cuerpo, que acompaña la intensidad y la textura jugosa de la sardina al horno. Su frescor, más sutil y delicado, ayuda a que la salinidad del pescado y la untuosidad del aceite de oliva no se queden en primer plano, dejando el paladar listo para el siguiente bocado.
Sardinas en escabeche y otras preparaciones para disfrutar sin prisa
Si la ocasión es algo más especial, y el objetivo es evitar el temido olor de las sardinas a la plancha -que siempre se puede neutralizar poniendo agua a infusionar con tomillo y romero mientras se cocinan–, la opción más sencilla será decantarse por las sardinas en escabeche. En este caso, pueden comprarse hechas aunque los más cocinitas siempre pueden optar por la versión casera. Partiendo de la típica base de verduras para un escabeche –cebolla, zanahoria y ajos dorados con laurel–, se coloca en una cazuela las sardinas. A continuación, sobre ellas, se dispone una capa de las verduras previamente cocinadas y se cubre todo con una mezcla de aceite, vinagre y vino. Para lograr un escabeche perfecto será clave reducir la temperatura al mínimo una vez rompa el primer hervor, y mantenerlas al fuego unos 10 minutos –el tiempo podría variar según el tamaño de las sardinas–.
En tostas de pan de masa madre con tomate, ajo untado y un chorrito de aceite; sobre una burrata abierta o en una cama de láminas de aguacate. Las sardinas en escabeche son ese producto todoterreno que te salvan cualquier cena improvisada en cuestión de segundos, o te elevan un plato con el que conquistar en las noches románticas.
Las sardinas ofrecen un sinfín de posibilidades en la cocina, tanto para aquellos que son más duchos en el arte de los fogones, como para los que un abrelatas ya supone un auténtico desafío. En el fondo, lo único importante es rodearse de la compañía perfecta con la que saborear unas buenas sardinas regadas, cómo no, por Cervezas Alhambra.
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