Es Tendencia - Gastronomía
Obsesión por las masas (más allá del pan): cómo preparar en casa tortillas mexicanas, pan de pita o pan naan
Harina, fuego y pausa. Un recorrido por varios sabores del mundo que nacen del ritual de amasar con las manos.
Viajemos por un instante hasta 2020, cuando el mundo se detuvo entre cuatro paredes y la levadura y la harina se convirtieron en el refugio de muchos. Aquella fiebre por el pan artesanal que inundó nuestras cocinas durante la pandemia parecía una moda pasajera, pero en realidad fue también el pretexto para conocer la ciencia de las masas.
Aprendimos que el tiempo no solo se mide en minutos, sino en conceptos como la fermentación, la elasticidad y el aire. También que los procesos manuales como el amasado son un estupendo ritual de desconexión.
Como no solo de hogazas vive nuestro horno, te proponemos un recorrido hacia nuevos horizontes culinarios con masas de otras culturas y latitudes. Desde el sencillo pan naan a las tortillas mexicanas más auténticas, este recetario es perfecto para sorprendernos a nosotros mismos y enamorarnos con las formas alternativas de usar la harina de la cocina internacional.
Tortillas de maíz, el latido de la tierra
La tortilla es el gran básico de la gastronomía mexicana y, aunque su elaboración es aparentemente sencilla, su dominio esconde una maestría ancestral. Para elaborarlas necesitaremos harina de maíz nixtamizado, que podremos encontrar en grandes superficies y supermercados de comida latina.
Para hacer tortillas para unas cuatro personas, mezclamos 300 g de maíz nixtamizado con unos 400 ml de agua tibia y una pizca de sal. Amasamos durante 5-8 minutos hasta obtener una textura similar a la de la plastilina: suave, húmeda y que no se pegue a los dedos. Luego, dejamos reposar durante unos 15 minutos y formamos esferas y las aplastamos con ayuda de una prensa o de una superficie plana (por ejemplo, una tabla cubierta con papel de horno). Si hacemos todo bien, la tortilla se inflará ligeramente una vez la coloquemos sobre una sartén de hierro caliente (en este caso, podemos calcular 1-2 minutos de cocción por lado).
Se pueden emplear en prácticamente cualquier plato del recetario clásico mexicano. Por ejemplo, con cochinita pibil, al pastor, el forma de quesabirrias o incluso en guisos picantes. Y que no se te olvide incorporar el toque fresco con un poco de pico de gallo o cilantro y lima, que va a la perfección con un maridaje como Alhambra Especial. Ideal para limpiar suavemente el paladar y realzar el sabor del cítrico.
Pan de pita: el milagro del aire caliente
La receta del pan de pita es prácticamente igual a la que usamos en nuestro pan de siempre, aunque su proceso difiere bastante. Su masa se compone de 500 g de harina de trigo, 300 ml de agua, 10 g de levadura y un chorrito de aceite de oliva, lo que es cantidad suficiente para unas 4 personas. Para conseguir su característica textura elástica tenemos que amasar durante 10 minutos y dejar reposar otros 90. Después de estirarse en discos delgados, se debe cocinar en el horno o en una sartén de hierro, lo que provocará que se hinche como un globo en apenas unos minutos.
De esta forma, se genera la cavidad interior, el espacio perfecto para alojar una combinación estrella, como carne de cordero especiada, salsa de yogur y unas hojas de menta. Un plato con una buena carga de matices -comino, pimienta, canela…- que encontrará su pareja ideal en el cuerpo sedoso y las notas ligeramente tostadas de Alhambra Reserva 1925.
Pan naan, el más popular de la India
Si el pan de pita es aire, el naan es toda una caricia. Su inconfundible ternura crea el contraste definitivo frente a la fuerza de la cocina de Asia Central y la India, de donde es originario. El secreto de su masa suave y elástica es el yogur (idealmente, de 125 ml), que se incorpora a la mezcla de 400 g de harina de trigo, 100 ml de agua, 10 g de levadura y sal. Tras un breve amasado de 10 minutos, solo tenemos que dejar que se leve durante una hora en un lugar cálido y estirar la masa con formas irregulares. Luego, colocaremos un poco de mantequilla sobre una sartén y lo cocinaremos durante 2 o 3 minutos hasta que aparezcan burbujas doradas o tostadas.
Es un pan que permite multitud de adaptaciones. Se le puede añadir un poco de queso en su interior antes de cocinarlo o un toque de ajo y cilantro para el exterior, lo que le proporciona una capa aún más sabrosa. También admite semillas como sésamo o lino, que aporta más textura a cada bocado.
El pan naan se puede acompañar con un curry de verduras, rico en aromas e ideal para un encuentro en el paladar con Alhambra Reserva Roja. Sus matices de caramelo y grano tostado contrastan con la untuosidad de la mantequilla y la complejidad de las especias del curry. Un mix en la boca equilibrado, redondo y persistente.
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