Por Eva Ibán
De las esculturas de datos de Refik Anadol en el MoMA de Nueva York a los retratos generativos de Mario Klingemann subastados en Sotheby's, cada vez más artistas usan la inteligencia artificial como medio creativo. El arte generativo, que nació en los años sesenta con pioneros como Vera Molnár o Frieder Nake, ha encontrado en las redes neuronales una herramienta artística más, tan legítima como el pincel, la cámara o el torno.
¿Qué es el arte generativo (arte hecho con IA)?
El arte generativo es aquel en el que el artista diseña un sistema, un algoritmo, un conjunto de reglas o un modelo de inteligencia artificial, que produce la obra con cierto grado de autonomía. El artista no traza cada línea: define las condiciones y el sistema genera el resultado.
El término no nació con la IA. En los años sesenta, Georg Nees, Frieder Nake y Michael Noll ya creaban dibujos con ordenadores y plotters, y la húngara Vera Molnár programaba variaciones geométricas desde finales de esa década. En 1968, la exposición “Cybernetic Serendipity”, en el Institute of Contemporary Arts de Londres, presentó por primera vez al gran público el arte hecho con máquinas. A partir de 1973, el pintor británico Harold Cohen desarrolló AARON, un programa que dibujaba de forma autónoma y que se considera uno de los antecedentes directos del arte con IA.
Lo que cambia con la inteligencia artificial actual es la naturaleza del sistema. En el arte con IA, el algoritmo no sigue reglas fijas escritas por el artista, sino que aprende patrones a partir de miles o millones de imágenes y genera otras nuevas.
¿Aliada o rival? Cómo usan realmente la IA los artistas
Los artistas usan la inteligencia artificial de varias formas: entrenan redes generativas antagónicas (GAN), generan imágenes a partir de texto con modelos como Midjourney o Stable Diffusion, construyen sus propios datasets para entrenar la máquina o la llevan fuera de la pantalla, a instalaciones, robots y sonido.
Redes generativas antagónicas (GAN)
Las GAN, presentadas por el investigador Ian Goodfellow en 2014, son el origen técnico de la primera ola de arte con IA. Funcionan con dos redes que compiten: una genera imágenes y otra intenta distinguir si son reales o falsas. De esa competición surgen imágenes cada vez más convincentes. StyleGAN, publicada por NVIDIA en 2018, se convirtió en la herramienta de referencia para retratos y texturas generativas.
Modelos de texto a imagen
Herramientas como DALL-E (OpenAI, 2021), Midjourney (2022) y Stable Diffusion (Stability AI, 2022) generan imágenes a partir de una descripción escrita. En este caso, el prompt se convierte en un material de trabajo: los artistas lo refinan, lo encadenan y lo combinan con retoque, collage o pintura posterior. Plataformas como Runway extendieron esta lógica al vídeo y al cine.
El dataset propio como material
Para muchos artistas, el verdadero acto creativo está en construir los datos con los que se entrena la máquina. Ese material puede ser su propia obra: pinturas, dibujos o ilustraciones con los que el modelo aprende el estilo de su autor. Es lo que hace Helena Sarin, que entrena sus redes con sus propios bocetos.
También puede ser una colección reunida para la ocasión, como miles de fotografías de flores, los archivos digitalizados de un museo o grabaciones de una ciudad. En ambos casos, la obra tiene una mirada propia y no la media estadística de internet. Esta práctica distingue al arte con IA de autor del uso genérico de aplicaciones comerciales.
Otros usos
- Visualización de datos a gran escala: convertir información (clima, arquitectura, colecciones de arte) en instalaciones inmersivas.
- Colaboración con robots: la artista canadiense Sougwen Chung pinta en tiempo real junto a brazos robóticos entrenados con su propio trazo.
- Voz y sonido: la compositora Holly Herndon creó en 2021 Holly+, un modelo de su propia voz que otros pueden usar.
No es el futuro, es su día a día: artistas que ya trabajan con IA
Refik Anadol, Mario Klingemann, Sofia Crespo, Anna Ridler y el colectivo Obvious son algunos de los artistas que han definido el arte con inteligencia artificial.
Refik Anadol: las esculturas de datos
Refik Anadol (Estambul, 1985) es un artista turco afincado en Los Ángeles conocido por sus “esculturas de datos”: instalaciones inmersivas en las que la IA transforma enormes conjuntos de información en formas fluidas y cambiantes. Su serie Machine Hallucinations explora qué “sueña” una máquina entrenada con imágenes de ciudades, naturaleza o espacio. En 2018 proyectó WDCH Dreams sobre la fachada del Walt Disney Concert Hall de Frank Gehry, usando el archivo histórico de la Filarmónica de Los Ángeles. Su obra más conocida, Unsupervised, se expuso en el MoMA de Nueva York entre 2022 y 2023.
Mario Klingemann: el pionero del GAN
Mario Klingemann (Laatzen, Alemania, 1970) es uno de los pioneros del arte con redes neuronales, conocido por sus retratos generados con GAN. En 2018 ganó el Lumen Prize con The Butcher's Son, y en marzo de 2019 su instalación Memories of Passersby I se vendió en Sotheby's Londres por 40.000 libras. En 2021 lanzó Botto, un “artista autónomo” cuyas obras vota una comunidad.
Sofia Crespo: la naturaleza artificial
Sofia Crespo es una artista argentina afincada en Lisboa que usa redes neuronales para imaginar formas de vida que no existen. Su proyecto Neural Zoo (desde 2018) genera criaturas, plantas y texturas orgánicas a partir de imágenes de la naturaleza real. Junto a Feileacan McCormick fundó el estudio Entangled Others, centrado en ecología y biodiversidad a través de la IA.
Anna Ridler: el dataset como obra
Anna Ridler es una artista británica que convierte la creación del conjunto de datos en parte central de la obra. Para Myriad (Tulips) (2018) fotografió y etiquetó a mano unos 10.000 tulipanes; con ese archivo entrenó la GAN de Mosaic Virus (2018-2019), que relaciona la tulipomanía holandesa del siglo XVII con la especulación en torno al bitcoin.
Obvious: el colectivo de la subasta
Obvious es un colectivo francés formado en París por Hugo Caselles-Dupré, Pierre Fautrel y Gauthier Vernier, autor del primer retrato hecho con IA subastado por una gran casa de subastas. Su serie La Famille de Belamy (2018) reúne once retratos de una familia ficticia generados por una GAN entrenada con miles de retratos pintados entre los siglos XIV y XX.

De la subasta al museo: obras emblemáticas creadas con IA
Las obras de arte con IA más influyentes son Edmond de Belamy, de Obvious y Unsupervised, de Refik Anadol, expuesto en el MoMA. Juntas marcan el paso del arte con IA del mercado a la institución museística.
Edmond de Belamy (Christie's, 2018)
El 25 de octubre de 2018, Christie's Nueva York vendió Edmond de Belamy por 432.500 dólares, frente a una estimación de entre 7.000 y 10.000. Es un retrato difuminado de un caballero vestido de negro, firmado con la fórmula matemática del algoritmo en lugar de un nombre. La venta abrió el debate sobre el valor del arte con IA y sobre la autoría: parte del código usado procedía del joven programador Robbie Barrat, que lo había publicado en abierto.
Unsupervised (MoMA, 2022-2023)
Unsupervised - Machine Hallucinations - MoMA es una instalación de Refik Anadol que reinterpreta más de 200 años de la colección del Museum of Modern Art mediante un modelo de IA. Se mostró en el vestíbulo del museo entre noviembre de 2022 y octubre de 2023, y el MoMA incorporó una versión a su colección en 2023. La obra reacciona en tiempo real a datos del entorno, como la luz o el movimiento del público.
Otros hitos
- Théâtre D'opéra Spatial (2022), de Jason M. Allen, creada con Midjourney, ganó el concurso de arte digital de la Feria Estatal de Colorado y provocó una polémica internacional.
- A.I. God, retrato de Alan Turing realizado por el robot humanoide Ai-Da, se vendió en Sotheby's en noviembre de 2024 por más de un millón de dólares.
- Augmented Intelligence (2025) fue la primera subasta de Christie's dedicada íntegramente al arte con IA.
¿Quién firma la obra: el artista o la IA?
La IA puede generar imágenes, pero el consenso institucional actual es que la autoría artística requiere una intervención humana significativa. En Estados Unidos, la Oficina de Derechos de Autor solo protege las partes de una obra con aportación humana, criterio que aplicó en 2023 al cómic Zarya of the Dawn, de Kris Kashtanova, y que un tribunal federal de apelaciones confirmó en 2025 en el caso Thaler v. Perlmutter.
Las críticas más habituales son dos: el uso de obras de artistas sin permiso para entrenar modelos y la homogeneización estética de las imágenes generadas.
Crear despacio en tiempos de IA: la mirada de Alhambra al arte emergente
El arte con IA más interesante no es el que produce la máquina sola, sino el que nace de un proceso creativo en el que la persona decide, selecciona y firma. Esa idea conecta con la forma en que Cervezas Alhambra entiende la cultura: la Creación de Autor como el resultado de un criterio propio, de tiempo y de oficio, se trabaje con barro, con cámara o con redes neuronales.
Desde el Premio Cervezas Alhambra de Arte Emergente, la marca acompaña a nuevas generaciones de artistas que exploran lenguajes contemporáneos, y en El Mirador seguimos contando cómo cambia la creación sin perder de vista lo que permanece: la mirada sin prisa de quien sabe que una obra no se genera, se construye.
Preguntas frecuentes
¿Qué artistas usan la inteligencia artificial?
Los referentes son Refik Anadol, Mario Klingemann, Sofia Crespo, Anna Ridler y el colectivo francés Obvious, cada uno con un enfoque propio: datos, retrato, naturaleza, archivo y mercado.
¿Qué es el arte generativo?
Es el arte que produce un sistema diseñado por el artista, ya sea un algoritmo o un modelo de IA. Existe desde los años sesenta, mucho antes de las redes neuronales.
¿Cómo crean arte los artistas con IA?
Escriben prompts en herramientas como Midjourney, entrenan redes GAN con sus propias imágenes o integran la IA en instalaciones, robótica y sonido.
¿Qué obras de arte se han hecho con IA?
Las más citadas son Edmond de Belamy (Obvious, 2018), el primer retrato con IA vendido en Christie's, y Unsupervised (Refik Anadol, 2022), expuesta en el MoMA.
¿Puede la IA crear arte?
Puede generar imágenes, pero la autoría solo se reconoce cuando hay una intervención humana significativa, según el criterio de la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos.
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