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Cultura

Sin Prisa, así rinde homenaje Alhambra Reserva 1925 a todos los maestros artesanos

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Cervezas Alhambra celebra a los artesanos con su campaña 'Maestros del Tiempo': el reconocimiento de Alhambra Reserva 1925 a toda una forma única de ser y hacer: Sin Prisa.

Por Esther Morales

El tiempo es la cualidad común que tienen todos los procesos que merecen la pena. Un valor que está intrínseco en la propia naturaleza, que requiere de horas, días, meses, estaciones, años y siglos para recomponerse, para reinventarse y para mostrar su mejor cara.

El tiempo, ese que todo lo cura y que pone todo en su sitio. El mismo que, hace casi cien años, consiguió desarrollar algo tan único como Alhambra Reserva 1925. Todo un emblema de Cervezas Alhambra que no hubiese sido posible sin el esmero de maestros cerveceros, que entendieron que una fermentación lenta, sin prisa, era capaz orquestar la más rica de las fórmulas.

Un hallazgo que cobra aún más sentido desde Granada, cuna de artesanos y Maestros del Tiempo. Esos que poseen la sabiduría suficiente para respetar los procesos, la materia y la técnica para crear y mantener legados que son, en muchos casos, milenarios. A ellos, a sus manos y a su talento va dedicada la nueva campaña de Alhambra Reserva 1925. Toda una reivindicación de la creación sin prisa en la que el papel de los artesanos es el protagonista.


El arte de dominar el tiempo


Ser Maestro del Tiempo significa entender que todo lo que merece la pena tiene su propio curso. Como el de una cerámica que busca ser única, una joya singular repleta de detalles o una guitarra que, sin la atención adecuada, no podría crear sus mejores melodías.

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Solo tres ejemplos de piezas elaboradas a mano que siguen muy presentes en la artesanía actual, a veces como una forma de mantener un patrimonio, como el de los edificios y monumentos de Granada. En otras ocasiones, como una manera más de contribuir a la creación contemporánea, pero alimentando una premisa en la que el tiempo es clave.

Un tiempo que estos maestros consiguen parar cuando trasladan hasta nuestros días técnicas llenas de historia. Pero, también, un tiempo invertido en desarrollar piezas de alta calidad, llenas de matices y con la inigualable firma de los artesanos que las producen.

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Creatividad llevada a su máxima expresión por ceramistas como Ángel Vera, Blas Casares y Fátima Quesada; joyeros como el Estudio Andrésgallardo y Susana Cruz, restauradores como Ramón Rubio y Salvia Sanz; o genuinos luthiers, como Mauricio Bellido, que construye guitarras con sus manos desde hace más de 50 años.

Artesanos (y Maestros del Tiempo), que serán los protagonistas de este homenaje a los oficios sin prisa que Alhambra Reserva 1925 presentará en El Mirador de Cervezas Alhambra. Todo un espacio dedicado a la inspiración, donde los artífices de la campaña darán a conocer sus lenguajes, motivaciones, su forma de dominar el tiempo y sus experiencias viviendo ‘momentos Alhambra’, dentro y fuera del taller.

Alhambra Reserva 1925, una fórmula sin prisa

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Los Maestros del Tiempo que participan en la nueva campaña de Cervezas Alhambra son los que evidencian que, tras lo único y singular, apenas se esconde un ingrediente. Y es que, más allá de los lúpulos, la malta y la levadura lager que conforman su receta, Alhambra Reserva 1925 no sería lo que es sin su proceso de fermentación lenta.

Sin prisa. Como mejor saben trabajar los maestros cerveceros de Cervezas Alhambra, auténticos expertos en el noble arte de esperar y dejar que el tiempo genere sus frutos. Una cosecha, recogida en la característica botella verde de esta variedad tan icónica, gracias a la cual podemos percibir la complejidad de su sabor, sus notas de lúpulo floral y sus contrastes frutales, que van desde la manzana y el plátano a los aromas más tostados.

Todo un viaje organoléptico, consecuencia de décadas de sabiduría y buen hacer. Equiparable a la experiencia de admirar la más bella de las cerámicas artesanales, descubrir la magia de un instrumento hecho a mano o sentir sobre la piel los acabados de una joya que es toda una obra de arte. Porque el verdadero valor y privilegio de nuestra época es el tiempo. Y todo aquel que ha sido capaz de dominarlo es el que hoy puede presumir de un legado imperecedero.

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