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Gastronomía

Saborea Valencia barrio a barrio: una ruta para sorprender al paladar

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La ciudad del Turia ofrece un amplio abanico de atractivos culturales, históricos y gastronómicos. Recorremos sus zonas más icónicas adentrándonos en locales con platos tan sorprendentes como apetecibles.

Por Eva Gracia

Bañada por el Mediterráneo, con la personalidad de una ciudad histórica, pero sin las aglomeraciones y prisas de las grandes urbes, Valencia enamora el alma a quienes la visitan, han crecido a su orilla o han hecho de ella su hogar.

De su casco histórico a las zonas que recuperan su esplendor perdido, la ciudad levantina presenta atractivos en cada rincón. Atractivos arquitectónicos, con un mercado central de belleza sin parangón; atractivos naturales, con el antiguo cauce del río Turia, por el que se puede transitar; y atractivos gastronómicos, con locales que aportan frescura y originalidad a la ya de por sí apetecible oferta culinaria valenciana.

Porque cada barrio de Valencia esconde joyas hosteleras en las que sentarse a saborear una Alhambra Especial como se saborean las tardes de otoño que parecen de verano. Espacios en los que degustar un plato nuevo, con identidad, elaborado con tanta pasión como valentía gastronómica.

Nos adentramos en los barrios de Valencia para descubrir esas joyas, esos locales en los que hacer un alto en el camino para degustar la vida de la mano de Cervezas Alhambra.

En el centro


Con la impresionante lonja y el edificio de Correos como anfitriones (además, claro, del citado mercado central), la zona centro de Valencia se pasea con gusto y conquista a visitantes y locales con sus comercios con historia. Como los de la llamada “calle de las cestas”, con cesterías que mantienen, en el corazón de la ciudad, el alma de un trabajo artesanal que atrae todas las miradas y que ofrece productos exclusivos, no por su lujo o precio, sino porque cada uno está elaborado a mano, con tiempo y una técnica que permanece inasequible al paso de los años, las modas y las tecnologías.

En lo que a gastronomía respecta, La Manera (Carrer de Moratín, 13) tiene mucho que ofrecer. De estilo cosmopolita en su interiorismo y en su carta, sus platos son un viaje a los sabores asiáticos, con propuestas como unos boniatos coreanos con albóndigas de curry y coco, compañeros perfectos de una coliflor de salsa thai con guisantes. Su menú incorpora opciones para celiacos y vegetarianos, como un pollo satay con crema de cacahuetes y salsa agridulce o una ensalada de quinoa vegana con calabaza al horno, bimi, aguacate, hummus de remolacha, garbanzos y salsa verde de jalapeños y emulsión de remolacha. Ahí es nada.

En la misma zona centro (Carrer del Músic Peydró, 9), se sitúa Karak, restaurante de la chef Rakel Cernicharo. A él se accede a través del bajo del Hotel One Shot Mercat 9 (en la calle de las cestas anteriormente mencionada), y se trata de un local con tres espacios diferenciados, una zona de cocina, otra de salón y otra de bodega. Karak es “pasión, energía y mucha alma”, y tiene como plato estrella un sorprendente Black Salmon, salmón negro con arroz vaporizado y kimchi casero de zanahorias, perfecto para maridar con una Alhambra Reserva 1925, una cerveza con personalidad y cuerpo que, sin enmascarar los sabores del plato, potencia sus matices.

En el Cabanyal


Situado al este de la ciudad, es un antiguo barrio marinero de Valencia cargado de patrimonio e historia que, en los últimos años, ha experimentado un resurgimiento gracias al ímpetu de los vecinos por mantenerlo vivo, atractivo y singular.

Con bellos ejemplos de arquitectura modernista popular en sus calles, el Cabanyal cuenta con una de esas joyas gastronómicas que mencionábamos: el restaurante Malafama (Carrer de Francesc Cubells, 37), con una sugerente barra de aperitivos y una carta repleta de propuestas de poso tradicional, pero con aspecto reinventado. ¿Un ejemplo? Su milhojas de ternera, con varias capas de esta carne hecha al momento, patata asada y cebolla morada encurtida. Todo, acompañado de una mayonesa muy suave de kimchi.

Ruzafa


Este barrio, que fue un municipio independiente hasta 1877, es hoy una zona llena de vida, de juventud, de buen ambiente y de rincones para enamorarse de la cara más moderna o contemporánea de Valencia. Con el mercado de Ruzafa como icono, entre su oferta gastronómica destacan locales como Copenhagen (Carrer del Literat Azorín, 8), de espíritu internacional tanto en su nombre como en su carta.

Se trata de un restaurante con identidad que, tal y como explica su web, “nace de la idea de crear un escaparate para todos los públicos para potenciar y dar a conocer las posibilidades de la gastronomía vegetariana en un entorno moderno y arquitectónicamente de vanguardia”. Su plato estrella corrobora esta propuesta: tacos de jackfruit especiado y aliñado con pico de gallo, cebolla morada, tomate fresco, jalapeños y cilantro; todo, acompañados de dos salsas, guacamole y crema agria vegana con eneldo y lima.

Benimaclet


Terminamos este paseo gastronómico por Valencia con una parada en Benimaclet, un barrio con origen en una alquería andalusí que, hoy, se ubica junto a la Universidad Politécnica de Valencia. Sin salida al mar, fue una pedanía hasta 1972, y actualmente goza de un ambiente joven, dinámico y multicultural.


¿Último destino de esta ruta? Nos detenemos en Tallafocs (Carrer del Baró de San Petrillo, 46), un gastrobar donde se sirve “comida casera y hecha con cariño, pinchos por las noches y unas tapas diferentes”, según el propio local. Sin pretensiones, pero con elaboraciones originales, en él se pueden probar platos como unas costillas a la miel hechas sin prisa y con crema de cacahuete. Combinación ganadora, mucho más, si se marida con una Alhambra Reserva Roja, que encaja a la perfección con platos con la carne roja como base. Bon profit!

Imágenes | La Manera, Malafama, Facebook de Copenhaguen y Karak, Unsplash - travelnow.or.crylater

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