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Más allá del bocadillo de jamón: sándwiches gourmet para disfrutar en la playa o la piscina Más allá del bocadillo de jamón: sándwiches gourmet para disfrutar en la playa o la piscina

Recetas - Cerveza

Más allá del bocadillo de jamón: sándwiches gourmet para disfrutar en la playa o la piscina

El verano invita a comer entre dos rebanadas de pan, pero con ingredientes bien elegidos y una cerveza adecuada, se puede conseguir una comida para sibaritas.

En verano, en época de vacaciones, el bocadillo es uno de los protagonistas de nuestra alimentación. Viaja en la bolsa de la playa, acompaña una mañana en la piscina o resuelve el almuerzo durante una excursión. Es práctico, fácil de transportar y permite comer bien sin interrumpir el día. Las combinaciones de siempre no fallan: jamón y queso, tortilla, atún con tomate o algún embutido. Sin embargo, el bocadillo admite muchas más posibilidades. 


Igual que un plato cambia según los ingredientes que lo componen, un sándwich también puede construirse buscando equilibrio entre texturas, frescura, acidez y untuosidad. La diferencia empieza por considerar el pan como parte de la receta. Una de las principales, de hecho. Y por esa razón hay que elegirlo con el mismo cuidado que el relleno, porque convierte una comida improvisada en una propuesta mucho más interesante.


bocadillo recetas

Elegir el pan es el punto de partida


Existen muchos tipos de pan y cada uno es especialmente apropiado para según qué relleno. Una chapata sostiene bien verduras asadas, quesos frescos y aceites porque tiene una corteza firme y una miga capaz de absorber sin deshacerse. El pan de cristal funciona con ingredientes delicados, mientras que un mollete resulta útil cuando el relleno necesita suavidad. Por otro lado, una focaccia aporta aceite de oliva y aroma incluso antes de añadir nada, igual que un pan de semillas puede sumar notas tostadas y fibras.


Luego, hay que seguir algunas pautas técnicas, la primera de las cuales es que en la playa o en la piscina conviene evitar ingredientes demasiado húmedos o mal escurridos para que el bocadillo no se transforme en una esponja. Para ello, el tomate fresco debe ir en rodajas finas y sin exceso de jugo; los pimientos asados necesitan unos minutos sobre papel de cocina; las salsas funcionan mejor si son densas y se aplican en poca cantidad. Además, las hojas verdes deben estar secas, y los encurtidos, bien escurridos. 


El montaje también es importante y una capa de rúcula, lechuga, queso o carne fría puede proteger la miga de la humedad. Los elementos más jugosos conviene colocarlos en el centro y, si el bocadillo lleva frutos secos, semillas o verduras crujientes, es mejor incorporarlos al final o justo antes de comer. Así se mantiene el contraste, que es una de las diferencias entre un bocadillo correcto y uno memorable.



bocadillo gourmet

Seis bocadillos para un verano gourmet


La primera sugerencia de bocadillo gourmet puede partir de una base muy española: pan de cristal, ventresca, pimientos rojos asados, alcaparras y ralladura de limón. La ventresca aporta grasa y sabor limpio, el pimiento suma dulzor y las alcaparras introducen sal y acidez. Finalmente, el limón levanta el conjunto sin necesidad de añadir una salsa. Con una Alhambra Reserva 1925, la intensidad del atún y los matices tostados del pan encuentran una cerveza con cuerpo suficiente, sin que el pimiento ni el limón queden tapados.


Otra opción mira hacia el Mediterráneo oriental, con una focaccia que puede rellenarse con pollo marinado con comino, pimentón y limón, pepino cortado fino, hojas de menta y una salsa espesa de yogur. El pollo debe cocinarse antes y dejarse enfriar, para que conserve firmeza y no caliente el resto del relleno. El pepino aporta agua y frescor, la menta limpia la sensación grasa de la focaccia y el yogur une los ingredientes sin recurrir a una mayonesa pesada. Aquí funciona bien una Alhambra IPA, porque su amargor potencia las notas especiadas y deja el paladar preparado para el siguiente bocado.


Una chapata con berenjena asada, mozzarella fresca bien escurrida, pesto de pistacho y unas hojas de albahaca aprovecha ingredientes típicos de la gastronomía italiana pero ya muy presentes en los hogares de España. La berenjena es un sustituto de la carne vegetal y aporta un punto ahumado si se asa a la plancha, la mozzarella refresca y da untuosidad, el pistacho añade grasa, dulzor y textura. Con Alhambra Roja, los sabores tostados y ligeramente caramelizados de la berenjena encuentran una compañía natural.


Para quienes prefieren algo de fiambre, un pan de semillas con roast beef, rúcula, pepinillos y mostaza ofrece un bocadillo más interesante que un jamón cocido, pero sin resultar pesado. El roast beef debe ir cortado fino, para morderse con facilidad, la rúcula aporta un punto amargo, los pepinillos acidez y la mostaza da intensidad sin cubrir la carne. Es una combinación cómoda para una excursión, porque no depende de ingredientes frágiles ni de salsas líquidas. De nuevo, Alhambra Reserva 1925 encaja por su cuerpo que acompaña bien el pan de semillas y la carne.


Para los más atrevidos, se puede incluso apostar por el marisco. Un pan brioche salado con gambas cocidas, mayonesa ligera de limón, apio cortado muy fino y cebollino tiene algo de sándwich de verano atlántico. El brioche es tierno, las gambas incorporan su dulzor marino, el apio el punto crujiente y el limón la frescura. La mayonesa debe ir en poca cantidad, solo para ligar el relleno. Una Alhambra Especial funciona aquí por su perfil equilibrado que ayuda a limpiar el paladar después de la mayonesa sin interferir con el sabor delicado de las gambas.


Finalmente, podemos sugerir un bocadillo vegetal que no parezca una opción secundaria. Una pita o un mollete con hummus, calabacín a la plancha, tomates secos bien escurridos, queso feta y unas hojas de perejil cumple esa función. El hummus aporta cuerpo y proteína vegetal, el calabacín suaviza y el tomate seco concentra sabor, el feta introduce salinidad y el perejil refresca. Si el pan se tuesta ligeramente antes de montarlo, resiste mejor la humedad del hummus. El punto amargo y aromático de una Alhambra IPA acompaña el tomate seco y equilibra la densidad de la crema de garbanzos.


Imagenes I iStock, Unsplash

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