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Sant Antoni, el barrio más hipster y foodie de Barcelona Sant Antoni, el barrio más hipster y foodie de Barcelona Sant Antoni, el barrio más hipster y foodie de Barcelona

Planes - Rutas

Sant Antoni, el barrio más hipster y foodie de Barcelona


Esta pequeña joya oculta durante años, se ha convertido en una de las zonas más populares para los amantes del tapeo y la buena vida


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Sant Antoni, el barrio más hipster y foodie de Barcelona

Ilustrado por Violeta Noy

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Barcelona es una ciudad relativamente pequeña, pero muy densa. Casi no quedan barrios por descubrir y el flujo turístico, con sus pros y sus contras, ha llegado a todas partes. Durante años, el barrio de Sant Antoni ha estado oculto a la vista de los visitantes, a pesar de su posición estratégica. Hoy ha cambiado mucho, convirtiéndose en una zona hipster de la ciudad, además de en un centro de excelencia gastronómica.


Sant Antoni es un triángulo con su vértice en la Plaça d’Espanya, delimitado por la Gran Vía arriba y la Avinguda del Paral·lel abajo. Aunque sufre la influencia un tanto canalla de los confinantes barrios del Raval y Poble Sec, sigue siendo un barrio burgués y de vecinos, con una organización cuadriculada propia del distrito del Eixample del que forma parte. 

Tras la restauración del mercado, la otra gran revolución que ha transformado Sant Antoni es la llamada 'super illa', es decir, la peatonalización de la mayor parte de las calles, lo que lo convirtió en un lugar acogedor para todo aquel que ama pasear por la ciudad. Desde el punto de vista gastronómico, aunque el barrio siempre haya tenido una tradición de bodegas y comedores ligados al mercado, el salto a la fama se produjo hace unos diez años, cuando empezaron a surgir restaurantes de alta gastronomía, algunos de los cuales fueron galardonados con estrellas Michelin.


Desde entonces, las cosas han cambiado mucho y la pandemia ha transformado el panorama gastronómico del barrio, con la llegada de numerosos nuevos lugares de interés, tanto gastronómicos como culturales. Descubramos algunos de ellos en esta ruta por el barrio de Sant Antoni de Barcelona.


Todo gira en torno al mercado


El recorrido tiene que comenzar desde el mercado de Sant Antoni, una estructura modernista de hierro construida entre 1872 y 1882 por Rovira i Trias. El corazón indiscutible del barrio fue objeto de una larga restauración, cuya finalización, hace pocos años, revitalizó toda la zona. Es una excelente alternativa a la Boqueria, que suele estar invadida por turistas. Además, aquí también se vende ropa y otro tipo de artículos, mientras que los domingos es famoso el mercado de libros y discos que se instala fuera del edificio.


En la calle Sepúlveda, cerca de la Plaça de la Universitat, se encuentra la Librería Byron, punto de referencia para todos los artistas e intelectuales de los que abunda el barrio. Aquí, además de la propia librería, se realizan numerosas actividades culturales, desde presentaciones de libros y conferencias, hasta conciertos en el patio interior. En los últimos tiempos, la librería ha acogido la programación musical del famoso Milano Jazz Club, que cerró temporalmente hace unos meses.


El Recibidor, en la calle Calabria, es un espacio insólito, lleno de estilo y arte, donde las mascotas son bienvenidas. Es una tienda y showroom de mobiliario y objetos de decoración vintage procedentes de todo el mundo. Además, es posible alquilar el espacio para eventos, rodajes o sesiones fotográficas. 


Sant Antoni, un barrio para foodies


Ya puestos en el tema comida, en la Gastronómica, en la calle Vilamarí, se pueden probar varios platos típicos de la cocina catalana, reelaborados en clave moderna y gourmet. Bajando por la peatonal Avenida Mistral, uno de los ejes donde rebosa la vida vecinal, se llega a Can Rito, una apuesta segura para el tapeo. Ubicado en la calle Tamarit, este restaurante ofrece una gran variedad de clásicos preparados con cariño y maestría.


Muy cerca se encuentra Casa Dorita, otra de las referencias gastronómicas de Sant Antoni. El restaurante propone una cocina de mercado para chuparse los dedos y, como ellos dicen, es 'un homenaje a todas las mujeres que convierten sus fogones en un espectáculo’. A unos pocos metros se encuentra el Bandini’s, para saborear platos y tapas elaborados con productos de temporadas, perfectos para disfrutar sin prisa con una caña bien fresca.


Si se baja un poco más hasta llegar al Paral·lel, la parada obligada es V de Vermut, una de las referencias del barrio vermutero por excelencia. Aquí también se pueden saborear cócteles de autor, igual que en Mr.White de la calle Manso, donde además están disponibles las mejores cervezas Alhambra.


En la recién peatonalizada Calle Borrell encontramos Paradero, una de las mejores opciones para el brunch, este término medio entre desayuno y almuerzo, que en este barrio con fondo hipster triunfa. Paradero presenta platos perfectos para todos los momentos del día. Además, puedes entrar acompañado de tu mascota en un ambiente doméstico y familiar.


Cerramos esta ruta por el barrio barcelonés de Sant Antoni con un toque exótico. Papagayo es una coctelería y restaurante con alma tropical en la calle Parlament, uno de los puntos de referencia de la vida social y gastronómica de la ciudad, con locales muy concurridos como Bar Calders. Ambos establecimientos ofrecen una atmósfera relajada, ideal para maridar con Alhambra Reserva 1925.




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