Planes - Rutas
De ruta por Ópera, el barrio más desconocido del corazón de Madrid
El madrileño barrio de Ópera es uno de los lugares preferidos de los denominados gatos de la ciudad, tanto de aquellos que lo son por nacimiento como los que han adquirido ese estatus por simple adopción o elección, como es el caso de la ilustradora Rebeca Losada
Descargar Guia
Cuando llegó a Madrid, esta castiza localización se convirtió en su lugar de acogida durante siete años. A lo largo del tiempo, Rebeca Losada caminó por sus estrechas calles y fue testigo de la resistencia de los comercios tradicionales por seguir siendo los protagonistas de sus esquinas, pero también la de los bares en los que tirar bien una caña se consideraba, y aún es así, un auténtico arte.
Puede que por ello todavía hoy los chulapos y artistas de todas partes del mundo que coinciden entre las cuatro paredes de una de estas tabernas siguen disfrutando, sin prisa y como en pocos otros lugares, de las Cervezas Alhambra que allí se sirven. Chulapos y artistas que, seguro, han inspirado a la ilustradora Rebeca Losada al diseñar, en colaboración con Cervezas Alhambra, su ruta más personal por el barrio de Ópera.
Locales castizos que respiran tradición
Ópera es algo más que un barrio madrileño, es un lugar que rebosa vida, donde el bullicio y la modernidad conviven con el Madrid más clásico y cañí. En definitiva, es un barrio que invita a ser recorrido de manera improvisada y a perderse por cada una de sus esquinas.
Un paseo por esta emblemática localización castiza podría empezar en el escaparate de Casa de Diego, un local especializado en paraguas y abanicos emplazado en plena Puerta del Sol. De hecho esta tienda, en la que parece que el tiempo decidió detenerse en 1823, se ha convertido en un punto de encuentro habitual para jóvenes, y no tan jóvenes, de la capital.
Muy cerca de ahí se encuentra el centenario Almacén de Pontejos, templo madrileño de la pasamanería y lugar de culto de los amantes de la costura o los abalorios. Esta conocida mercería es una auténtica fantasía para todo apasionado del bordado, el ganchillo o de volver trabajar con las manos en este mundo virtual y de scroll infinito. Entrar en él es toda una experiencia sensorial de colores y texturas en la que hilos, botones y borlas pelean por reclamar unos segundos de atención.
Al salir y poner rumbo a la Plaza Mayor es casi obligado detenerse en la sombrerería La Favorita, fundada en 1894. Y no, no es necesario ser amante de los sombreros, boinas, gorras y parpusas para adentrarse en este local y quedar deslumbrado por unas creaciones que rozan la consideración de obras de arte. Complementos hechos a mano por una cuarta generación de sombrereros, que han vestido cabezas tan ilustres como las de Joaquín Sabina o Che Guevara y que mantienen intacta una tradición que les ha convertido en celebridades dentro de su sector.
Clásicos y contemporáneos dan sabor a históricas librerías
Al ser un barrio en el que la cultura parece inundar cada callejón, resulta imposible no hacer una mención especial a los libros y el protagonismo que se han ganado a lo largo de los siglos. Prueba de ello es El Lector, un monumento de bronce situado frente a la entrada de la Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas, que representa a un hombre leyendo relajadamente en la calle. El protagonista de esta obra es Carlos Cambronero, y con ella el artista busca recordar a los viandantes el espíritu tranquilo, así como el ritmo pausado, de las calles de piedra de esta zona tan castiza y ecléctica. Por ello invita a las personas que la observan a imitarla y detenerse a leer en alguna de las placitas colindantes, como la escondida Plaza del Biombo en el meollo del Madrid de los Austrias.
En el caso de no llevar encima un buen libro, siempre se puede elegir entre sacarlo prestado de los estantes de la biblioteca o acudir comprarlo en una de las librerías más reconocidas del lugar: La Buena Vida. Situada muy cerca del Teatro Real, representa una gran oportunidad para hacer un alto en el camino, descansar y dejarse aconsejar con grandes recomendaciones literarias para evitar errar en la elección.
Y cómo no, no hay paseo por el barrio de Ópera que no acabe con una visita a La Real para comprar un buen ramo de flores o una bonita planta, con las que adornar el salón de casa y recordar que las calles de Madrid son siempre una fuente inagotable de luz, color y mucho sabor.
Caminar entre tabernas y terrazas con espacio para un tablao flamenco
Una ruta por un barrio tan castizo como Ópera quedaría incompleta sin la reseña de aquellos lugares perfectos para hacer un pequeño alto en el camino y reponer fuerzas entre Cervezas Alhambra. Propuestas que empiezan con el sabor y el color de los platos preparados por Erre que Erre para disfrutar con las manos, una de esas terrazas que nunca fallan, perfectas para sentarse al calor de los primeros rayos del mediodía.
A la hora de la comida las opciones se incrementan, aunque si la intención es aprovechar la escapada para descubrir nuevos conceptos culinarios, lo cierto es que no será sencillo elegir entre la frescura de los productos de Gloria bendita o el compromiso con la tierra y el respeto por el ingrediente de Desborre.
Con la caída del sol una terraza como la de Generator con vistas al bullicio de la ciudad, así como originales propuestas gastronómicas, permite reponer fuerzas para decidir cómo terminar un día por el Madrid más castizo. Una jornada que, sin duda, concluirá con un auténtico broche de oro en un tablao flamenco, especialmente si el espíritu flamenco toma el control del ritmo madrileño en Torres Bermejas. El motivo de elegir este emblemático lugar es la historia y el arte que encierran sus paredes, donde Camarón era un habitual de su tablao y conoció a uno de los guitarristas más icónicos de la historia de nuestro país, Paco de Lucía. A lo mejor los acordes que allí todavía resuenan han sido determinantes en la forma en la que Rebeca Losada ha soñado, e ilustrado, el barrio de Ópera para Cervezas Alhambra.
Valorar guía:
Compartir