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Los barrios respiran artesanía al calor de la primavera Los barrios respiran artesanía al calor de la primavera

Planes - Artesanía

Los barrios respiran artesanía al calor de la primavera


Más allá del Rastro de Madrid, la ciudad esconde espectaculares rincones en los que la artesanía se convierte en la auténtica protagonista del castizo adoquinado. Repasamos las direcciones clave de los incondicionales del comercio local y creativo



Con la llegada de la primavera y las cálidas temperaturas, el buen tiempo anima a pasear por las calles de la capital y recorrer las tiendas de artesanía que salpican cada uno de sus rincones. Aunque pocos lugares son más icónicos que el castizo Rastro, Madrid cuenta con un gran número de espacios para descubrir y disfrutar de las obras de un gran número de artesanos emergentes.


El renacer del taller a pie de calle en Madrid


Lejos de producciones en masa, los objetos de un taller son únicos e irrepetibles, con pequeñas particularidades que profundizan en esa vocación de caminar hacia la singularidad. Son creaciones que, como Cervezas Alhambra, nacen dando a los procesos el tiempo que realmente necesitan, desde la pausa de la reflexión y la atención al detalle. 


Colarse en una tienda de artesanía es una oportunidad única de aprender cómo un artesano convierte un trozo de madera, cuero o mimbre en una cartera o una silla con alma. Un gran ejemplo de ello es Taller Puntera, un lugar en el que dan la oportunidad a sus clientes de personalizar sus bolsos, cuadernos u objetos decorativos, pero también de aprender el oficio de trabajar la piel. Una gran mesa en el centro del local, y una pared dedicada a los utensilios y herramientas, son la creativa carta de presentación con la que reciben a curiosos y viandantes en el número 4 de la Plaza Conde de Barajas. 


Aunque si existe un oficio que en los últimos años está causando auténtico furor es el de la cerámica. De hecho, prácticamente todos los barrios de Madrid cuentan con sus propios talleres, a pie de calle, en los que elegir si comprar una taza o aprender a crearla desde cero.  Lugares que, normalmente, desprenden un característico olor a tierra mojada y esmalte, donde la temperatura puede llegar a ser ligeramente más alta de lo normal por culpa de sus hornos. En definitiva, espacios que invitan a elegir si teñirse las manos de arcilla o escoger una vajilla única para el hogar como Lumbre y Barro, en la céntrica calle Gaztambide. 



Por último, están los oficios que marcan tendencia en Instagram o TikTok y aquellas tiendas de productos artesanos en Madrid que se mantienen impasibles al paso del tiempo. Es el caso de los artesanos de la Cestería Sagon, en Fernando VI, que desde 1956 tan pronto arreglan una silla de mimbre como tientan a sus visitantes con cabeceros de caña o tresillos de mimbre para el salón. Una línea que también siguen los lutieres madrileños, de cuyas manos han nacido algunas de las guitarras más tocadas de la historia. Es el caso de Guitarras Ramírez, cuyos maestros comenzaron en 1882 a poner banda sonora a locales de medio mundo al lograr que sus guitarras aprendieran a hablar un lenguaje irrepetible en las manos de Paco de Lucía o Eric Clapton. 

Si la atención se dirige al arte, las calles de Carabanchel se reivindican como un lugar de culto de los galeristas, y como una localización de referencia en la que acercarse a las últimas tendencias de las artes plásticas o escultóricas, por citar solo dos de las más conocidas. Entre ellas destaca 95 Art Gallery, en la que es posible disfrutar de las obras de centenares de artistas de dentro y fuera de nuestras fronteras. De hecho, en este espacio es posible pasear por una selección de obras permanentes, o ser testigo de las últimas tendencias gracias a sus exposiciones temporales. En concreto, Neos es la última de estas exhibiciones con fecha de caducidad –hasta el 1 de abril–, “una muestra dedicada a la reinvención de movimientos históricos” de la mano “de dos reconocidos artistas urbanos: Belin y Albert Bonet”.


Y para finalizar este recorrido por el Madrid más creativo, qué mejor que visitar alguno de los mercadillos permanentes y efímeros de la ciudad. Recoletos acoge, año tras año, la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, que ya se dirige hacia su edición número 48.  Aunque caminando unos cientos de metros más es posible llegar a la calle de los libros por excelencia: la Cuesta de Moyano, en la que treinta libreros comparten la custodia de las letras clásicas y contemporáneas. Además, si la proximidad y la artesanía guían un fin de semana de compras, el Mercado de los Motores se convierte en ese lugar imprescindible para acercarse a ilustradores emergentes o productos gastronómicos de calidad, el cual se organiza de forma periódica en la madrileña calle Atocha. 


En definitiva ya sea a través de talleres, mercadillos o festivales callejeros, lo único importante es recuperar el amor por el producto creado con las manos, desde el cariño a un oficio que solo el artesano es capaz de convertir en una auténtica obra de arte



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