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Granadino universal: el legado de Federico García-Lorca 90 años después de su muerte
El 18 de agosto se cumplieron 90 años de la muerte de Federico García Lorca, un granadino universal. Repasamos su trabajo y diferentes aproximaciones a su obra y persona a través de la música, el cine y los libros
Hablar de Federico García Lorca es hablar de un poeta, de un dramaturgo, de un artista de las letras capaz de captar las pequeñas emociones y dar voz a las grandes tragedias humanas, con el amor como faro de vida y Andalucía como esencia.
Se han escrito incontables libros sobre su vida y el cine se ha rendido ante el universal granadino. Fusilado en agosto de 1936 a la edad de 38 años, su corta vida no le impidió dejar algunas de las obras más representativas, leídas y adaptadas de la literatura española.
Una vida marcada por la tragedia
Intentar reducir la vida de Lorca a unas pocas líneas bibliográficas es prácticamente imposible. Nació en Fuente Vaqueros en 1988, una pequeña localidad granadina en la que se convertiría en el mayor de cinco hermanos. En la Universidad de Granada (1914) comenzó a crecer su fascinación por las letras, y en la Residencia de Estudiantes de Madrid (1919) consolidó su auténtica pasión que convertiría en profesión.
Miembro de la conocida Generación del 27, tras su ruptura con Emilio Aladrén decidió viajar a Nueva York en 1929, un destino que le inspiró Poeta en Nueva York (1940, publicado de forma póstuma). Volvió a España, dirigió la compañía teatral La Barraca y, finalmente, fue fusilado en su tierra natal tras estallar la Guerra Civil.

Y si bien es posible afirmar que estos fueron algunos de los grandes momentos de su vida o, al menos, los que dejaron un mayor impacto en su obra y figura, ahondar auténticamente en su persona exige mucho más. Por ello hay dos obras que se consideran indispensables para conocer al auténtico Lorca: Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca 1898 - 1936, de Ian Gibson, y Federico, de Ilu Ros.
La mirada de Lorca a través de sus libros
Aunque el primer texto que escribió fue un libro de viajes, Impresiones y paisajes (1918), la duda a la hora de definirlo siempre ha sido si Lorca era más poeta o dramaturgo. Sin embargo, con independencia del escritor escogido el lector siempre va a encontrar pasión, sentimientos y una fuerza en los textos difícil de igualar o imitar.
Como poeta, en Romancero gitano (1928) profundizó en la cultura gitana, mientras que con Poeta en Nueva York (1940) mostró su preocupación por las minorías sociales o las consecuencias de la deshumanización en la sociedad actual. En Bodas de sangre (1931) fusionó verso y teatro para narrar un trágico amor apasionado con el paisaje andaluz como telón de fondo. El dramaturgo más puro hizo su aparición con Yerma (1934), una historia sobre el anhelo de la maternidad y las consecuencias de no lograr cumplir dicho deseo, y con la Casa de Bernarda Alba (1936), presentó un drama familiar centrado en las vidas de represión afrontadas por cinco jóvenes que conviven con una madre autoritaria.

El mundo del arte y la cultura se rinde ante Lorca
La obra de Lorca ha traspasado las fronteras del tiempo y el espacio, hasta convertirse en un autor prácticamente atemporal de reconocimiento internacional. Tanto es así que el mundo del cine se ha visto atrapado por su figura y no ha dudado en servirse de ella para adentrarse en diferentes momentos de su vida.
En Sin límites (2008), película británica dirigida por Paul Morrison en la que Javier Beltrán encarna al granadino, la cinta explora su época en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde coincidió con Dalí o Buñuel. Además, actualmente el director Fernando Franco está terminando de rodar el biopic Lorca, con Nacho Sánchez como protagonista de la cinta. En este caso, la película profundiza en los últimos días de vida del poeta y dramaturgo español.
Pero sus textos también se han transformado en adaptaciones cinematográficas, siendo Bodas de sangre la que mayor atracción ha parecido suscitar entre los cineastas. Entre las más conocidas, la película que se rodó con el mismo título por Carlos Saura en 1981. O, más recientemente, destaca el trabajo de Paula Ortiz al recuperar el mismo texto en La novia (2015), con Álex García, Inma Cuesta, Asier Etxeandía en los papeles principales.
Asimismo, sus poemas han servido como base de un incontable número de canciones a las que no han dudado en poner voz desde artistas nacionales como Camarón de la Isla o Enrique Morente, hasta internacionales como Fito Paez, Chavela Vargas o Leonard Cohen, pasando por cantantes de rock griego como Vasilis Papakonstantinou o tándems inolvidables como el formado por Ana Belén y Víctor Manuel. Los versos de Lorca siempre han sido una fuente de inspiración y muchos son los que han buscado la melodía más perfecta para acompañar las letras compuestas, en forma de poema, por el granadino.
Lorca se adentró en conflictos familiares, convirtió en épicos los dramas amorosos y no dudó en exponer la deshumanización que parecía estar apropiándose de la humanidad. Y lo hizo como orgulloso andaluz, cuya esencia granadina (como en el caso de Cervezas Alhambra, surgida en Granada en 1925) impregnó cada palabra que nació de su puño y letra. De hecho, a su Granada dedicó algunos de sus versos más recordados y populares, como el ‘Romance de las tres Manolas’, incluido en su obra de teatro Doña Rosita la soltera, que dice así:
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un corselete escocés
con cintas hasta la cola.
Las que van delante, garzas;
la que va detrás, paloma;
abren por las alamedas
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra!
¿Adónde irán las manolas
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa?
¿Qué galanes las esperan?
¿Bajo qué mirto reposan?
¿Qué manos roban perfumes
a sus dos flores redondas?
Nadie va con ellas, nadie;
dos garzas y una paloma.
Pero en el mundo hay galanes
que se tapan con las hojas.
La catedral ha dejado
bronces que la brisa toma.
El Genil duerme a sus bueyes
y el Dauro a sus mariposas.
La noche viene cargada
con sus colinas de sombra;
una enseña los zapatos
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos
y la menor los entorna.
¿Quién serán aquellas tres
de alto pecho y larga cola?
¿Por qué agitan los pañuelos?
¿Adónde irán a estas horas?
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
Créditos imágenes: iStock | Debolsillo | Alma Clásicos Ilustrados
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