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Julian Barnes o por qué su literatura lo tiene todo para conquistarte este otoño
Coincidiendo con su último reconocimiento como escritor, el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, repasamos la obra de Julian Barnes, a medio camino entre el ensayo y la ficción
Pocos autores como Julian Barnes (Reino Unido, 1946) se han atrevido a reflexionar, de una forma tan profunda como valiente, sobre la evolución que una persona atraviesa a lo largo de su vida.
"Creo que la memoria cambia con el tiempo y que, en efecto, cambia nuestra opinión de las cosas. De todos modos, eso es lo que creo ahora. Puede que dentro de unos cuantos años haya cambiado de opinión sobre todo otra vez".
Este fragmento, extraído de Mis cambios de opinión (2025), es una declaración de intenciones pero, también, un acto de gran vulnerabilidad para este narrador y ensayista británico con una sensibilidad especial para abordar la naturaleza humana. De hecho, el jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, al concederle el galardón ha destacado que el autor “ofrece una visión lúcida, cálida y compasiva del género humano, y emplea la memoria como configuradora de identidad sin renunciar a la imaginación, con el amor como principio esencial”.
Reconocido con el Premio Booker en 2011, uno de los más relevantes de las letras inglesas, Julian Barnes es uno de esos autores que, al igual que las variedades de Cervezas Alhambra, se disfruta sin prisa. Un escritor que exige la mirada atenta y consciente de su lector, pero también su visión crítica y socialmente comprometida.
La observación híbrida
Dicen los conocedores de su obra que no hay mejor título que el El loro de Flaubert (1984) para comenzar a caminar por sus textos. Y es curioso cómo los críticos siempre coinciden al recomendar un libro que se mueve entre la ficción y la realidad. En este caso la obsesión de su protagonista, el doctor Braithwaite, por Flaubert esconde un apasionante viaje por su propia vida, sus grandes secretos o la huida de un dolor unido a la muerte y la culpa.
En otros títulos, el británico opta por unir la reflexión personal con la ficción y la exploración de sus recuerdos. Es el caso de Despedidas (2026), su última obra publicada en la que se adentra en la manera en la que las decisiones configuran el devenir de la vida, sin olvidar los otros dos grandes temas que siempre marcan su literatura: el amor y la escritura.
El enfoque ficcionado
Gracias a la novela El sentido de un final (2011) Julian Barnes se alzó con el Premio Booker, del que ya había sido finalista con El loro de Flaubert (1984), Inglaterra, Inglaterra (1998) y Arthur & George (2005). Una historia que navega por el pasado de su protagonista y los vínculos que forjó en su juventud, pero también repasa el peso de sus actos y el impacto que los mismos pudieron tener en los demás.
En el género novela histórica, El ruido del tiempo (2016) explora el binomio arte y poder, la relación entre ellos y el reto de defender la libertad artística del compositor soviético Dmitri Shostakóvich. Mientras, la obsesión por el amor, sus desafíos y secretos queda presente en el triángulo amoroso que creó para sus personajes Stuart, Gillian y Oliver, el cual introdujo en Hablando del asunto (1993), y en cuyas consecuencias profundizó en Amor, etcétera (2001). Una faceta, la narrativa, en la que también es conocido como Dan Kavanagh, el pseudónimo con el que en los años 80 firmó cuatro novelas negras con el detective privado Duffy como protagonista.
La mirada ensayista
Su capacidad para observar la realidad y la manera en la que ha evolucionado su forma de aproximarse a ella son, posiblemente, los rasgos más distintivos de este autor. Por ello, es imposible no volver a dedicar unas líneas a Mis cambios de opinión (2025), un breve e íntimo ensayo sobre la forma en la se ha ido transformando su relación con las letras, los libros, la política o, incluso, el paso del tiempo.
Además, aunque el hombre y su realidad son los pilares temáticos de su obra, Barnes también se ha atrevido a sumergirse en el universo culinario con El perfeccionista en la cocina (2006) o en el pictórico a través de Con los ojos bien abiertos. Ensayos sobre arte (2018). Como afirmaba hace unos días en el Teatro Campoamor de Oviedo, tras ser distinguido con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, "las artes pueden dar la impresión de progreso, aunque a menudo expresan versiones nuevas de verdades antiguas". En consecuencia, el autor sostuvo que ya no considera "que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente. Prefiero pensar que todos estamos sentados a una enorme mesa redonda, quizás en una venta manchega, hablando entre nosotros de nuestro trabajo en el curso de los siglos".
En el aire queda si la obra Despedidas será el último texto que tendremos la oportunidad de leer de este autor. Barnes confirmó al publicarlo que con él ponía punto y final a su carrera como escritor, una decisión muy marcada por el cáncer que padece. Sin embargo, como autor que no tiene miedo de reconocer que es capaz de cambiar de opinión, solo queda esperar que decida transformar un adiós en un hasta luego.
Créditos imágenes: Unsplash | Anagrama
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