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Gastronomía

Primavera en la mesa: tres propuestas gastro con flores comestibles

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Jazmín, azahar, caléndula, hibiscos o malvas. Llenamos la mesa de color con el ingrediente más impredecible.

Por Esther Morales

No hay primavera en la que nuestros sentidos no se sorprendan por la increíble capacidad de la naturaleza. Tanto es así, que todavía persiste en nuestra memoria aquel momento dulce de 2020, en el que los que los jardines y bosques nos regalaron todo un compendio de verdes intensos, flores y árboles frondosos nada más terminar el confinamiento.

Un espectáculo visual que ha inspirado a artistas de todo tipo, pero también a los que sentimos esa conexión con la naturaleza y buscamos recuperar, en 2021, aquella primavera que vivimos de otra manera. Lo hacemos disfrutando esos pequeños momentos al aire libre, con una botella de Cervezas Alhambra bien fría en una terraza, paseando al son del aroma a azahar que toman las calles de Granada o incorporando a nuestra cocina los manjares de esta temporada.

Si la primavera es época de espárragos trigueros, de nísperos, de alcachofas y de cerezas, también es momento de experimentar con lo nuevo, como hacen continuamente nuestros maestros cerveceros en busca de combinaciones de sabor sorprendentes. Abrimos nuestros horizontes gastronómicos hacia un ingrediente que va desde lo internacional y exótico hasta lo local y costumbrista: el colorido mundo de las flores comestibles.

Flores comestibles: así entra la primavera en la cocina



Las flores son esa clase de ingrediente, más bien ornamental, que siempre solemos relacionar con la alta cocina. Un imaginario en el que es habitual ver al chef culminar sus platos con pequeños pétalos, que incorporan con sus delicadas pinzas.

Sin embargo, las flores están mucho más presentes en nuestra gastronomía de lo que pensamos. Sin ir más lejos, el brócoli, el azafrán, la manzanilla, la lavanda o las violetas (que tradicionalmente se han usado mucho para repostería) son flores habituales en nuestra cocina.

También, en otras zonas del mundo, hay gastronomías expertas en el uso de flores. Ocurre mucho en Asia, pero sobre todo en México, donde se preparan hasta 50 de las 70 especies de flores que se consideran comestibles. Un símbolo más de su amplia cultura culinaria, en la que el color, el producto fresco y el sabor de lo inesperado toman todo el protagonismo.

Hoy, las flores comestibles están completamente a nuestro alcance desde los propios puestos de mercado, donde podemos encontrar interesantes surtidos de pétalos de rosa, amapolas, flores de almendro, alhelís, begonias o caléndulas, perfectas para experimentar y combinar en elaboraciones tan sencillas como estas tres.

Flores de calabacín rellenas


Esta variedad admite multitud de combinaciones y, dentro del delicado mundo de las flores, es casi la más familiar. En Turquía suelen rellenarlas con arroz y prepararlas fritas, aunque si buscamos algo más equilibrado, podemos introducir foie o un poco de queso azul y asarlas en el horno. Perfectas para maridar con Alhambra Reserva Roja y sus peculiares notas tostadas y amargas.

Ceviche de salmón con pensamientos


Aunque el auténtico ceviche peruano se prepara con pescado blanco, también permite experimentos con otros clásicos crudos como el salmón. La cuidada selección de frutas de este plato aporta toques ácidos muy interesantes y, los pensamientos (todo un aliado para ensaladas y platos frescos), añaden un acabado agridulce de lo más cautivador.

Sopa de hongos con carne y flores de ajo


La flor de ajo es una de las más fáciles de encontrar y de incorporar a nuestra cocina. Su característico color violáceo viste cualquier plato que se precie, aunque también las podemos añadir en su versión silvestre, más blanca y delicada. Casa muy bien con cualquier guiso, como esta crema de hongos con albóndigas de carne. Un excelente plato único para los días de entretiempo.

Alhambra Reserva 1925, la magia del lúpulo floral


 

Por sorprendente que parezca, también el mundo de la cerveza se ha dejado conquistar por el suave aroma y acabado de las flores. Una característica de lo más especial, que los maestros artesanos de Cervezas Alhambra han sabido sacar de la forma más equilibrada en la conocidísima Alhambra Reserva 1925.

Tras la fragancia seca de esta joya cervecera se encuentra la magia del lúpulo fresco y floral, que hace de ella una elección perfecta para disfrutar en primavera. ¿El mejor acompañamiento? Pescados blancos, carnes suaves como la del pollo y, por supuesto, la mezcla de snacks dulces y salados que es todo un habitual en bares en esta época del año.

Posted in Gastronomía on abr 23, 2021

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