Planes - Curiosidades
¿Y si el plan definitivo del otoño son los juegos de mesa?
Con el comienzo del frío el cuerpo empieza a pedir planes más caseros en forma de tardes con amigos, algo de picar y los mejores juegos de mesa. Una tradición que se transmite de generación en generación y que nunca pasa de moda ¿cuál será su secreto?
¿Quién no ha jugado alguna vez a la escoba en la playa, al burro en un viaje en tren o al dominó con sus abuelos? Mucho antes de la llegada de las consolas, los ordenadores y la realidad virtual, los juegos de mesa se consagraron como el pasatiempo favorito para disfrutar con familiares y amigos.
Ahora bien, cuando se dice que el tiempo o la tecnología parecen no hacer mella en los juegos de mesa no es baladí. Al final, solo los naipes o las fichas de dominó cuentan con una tradición que supera los 1000 años y, siendo sinceros, ¿qué moda puede afirmar que permanece pese al paso de los siglos?
No hay juego de mesa que no garantice piques y risas a partes iguales, aunque algunos parecen inclinarse más por un extremo que por el otro. Es sencillo creerse Goya y terminar pareciéndose a Pollock al intentar que tu equipo descubra una palabra escondida a través de tus dibujos con un reloj de arena que se acelera por segundos. El Pictionary es uno de esos juegos en los que las emociones terminan a flor de piel mientras alguien pregunta “¿un avión?”.
También están los que aspiran a que su cerebro se transforme en un buscador de Google, o en la versión premium de Chat GPT. ¿La razón? Ganar quesitos de colores y alzarse con la victoria del Trivial Pursuit mientras disfrutan de una Alhambra Reserva 1925. Además, si la partida se disputa por equipos y ya tienes el rosa, el verde, el marrón, el amarilo y el naranja surge la gran cuestión: ¿cómo vamos a conseguir el azul si todos suspendemos en geografía?
Y, cómo no, están aquellos juegos en los que el tablero se traslada al suelo porque exigen mucho más espacio del que puede ofrecer una simple mesa. Pero, también, altas capacidades de contorsión o equilibrio para evitar las, en ocasiones dolorosas, caídas en grupo del temido Twister.
La estrategia, la mejor aliada en la victoria
El refrán dice que en la guerra y en el amor todo vale, pero ¿no debería incluir también y en el juego? Con esto no se quiere insinuar que no se deban cumplir las normas; sin embargo, el Catán te demuestra que los amigos y las parejas desaparecen cuando en la negociación empieza a peligrar la consecución de la ruta más larga.
Quizá solo una Alhambra Especial sea capaz de conciliar la ruptura de una conexión entre ciudades en Aventureros al tren. O, ¿qué decir de las planificaciones bélicas que se desarrollan en el Risk? Ni Sun Tzu y su Arte de la guerra fueron capaces de desarrollar mentes tan estrategas a la hora de conquistar 42 territorios como este tablero y sus guerreros de colores.
Todo ello sin olvidar aquellos juegos de mesa que son perfectos para escapadas en una casa rural. Aquí las normas de maridaje son muy sencillas: si estamos en un momento de creatividad, Dixit será una opción muy divertida. Si queremos arriesgar hasta que la mano de cartas salte por los aires, nada como Exploding Kittens. Y con la llegada de la noche, un poco de música con Hitster para poner a prueba nuestros conocimientos musicales.
Los clásicos no conocen de modas
En un momento u otro, todo el mundo ha sucumbido a aprender matemáticas y el valor del mercado inmobiliario con el Monopoly o a convertirse en detective por un día con el Cluedo. Pero también es innegable que todos hemos puesto a prueba el pulso de la mano con el Jenga; o demostrado el dominio del diccionario con Scrabble y las habilidades con unas pinzas quirúrgicas en Operación. Tal es su fama mundial que han ido surgiendo nuevos juegos de mesa que tienden a recordarnos, y mucho, a estos clásicos. Es el caso de Incómodos invitados y el eterno misterio de quién asesinó al Sr. Walton; o del Rummikub, que tanto recuerda a los tríos y las escaleras con cartas de las partidas de naipes del Continental.
Aunque, sin duda, y encabezando todas las listas de juegos de mesa, el parchís, la oca y el ajedrez terminan siempre situados en el top 3. Su éxito es tan indiscutible que hasta Sheldon Cooper, en The Big Bang Theory, creó las reglas para una partida de ajedrez tridimensional. Y, a su vez, su fama es la responsable de que artesanos de todo el mundo den forma a tableros que son auténticas obras de arte, que en muchas casas se convierten en pequeñas joyas a exhibir como elemento de decoración para su hogar.
Eso sí, con independencia de la versión escogida, se juegue en grupo o en parejas, hay una máxima que siempre se debe cumplir: el que pierde invita a una ronda de Cervezas Alhambra.
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