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Encaje de bolillos: cómo una técnica artesanal con siglos de historia seduce a la moda contemporánea
Un repaso a la historia de la confección del encaje de bolillos, su vinculación a las tierras gallegas y cómo esta técnica nacida a finales del siglo XV ha conseguido conquistar el mundo actual de la moda
Ver nacer un encaje de bolillos es algo más que observar el trabajo de una artesana. Implica quedar cautivado por la destreza que demuestra al lograr que un baile de varas de madera (bolillos) entre sus dedos dé, como resultado, una pieza de delicado y fino encaje.
Sus orígenes se remontan a la Italia del siglo XV, aunque la experiencia y la perfección al confeccionar este encaje siempre se ha vinculado a España, en concreto al gallego municipio coruñés de Camariñas.
Galicia, tierra de encaje de bolillos
Las palilleiras son las artesanas gallegas que, de generación en generación, han transmitido la técnica artesanal del encaje de bolillos desde finales del siglo XV y principios del XVI. Y si bien ahora es una labor artesanal practicada por hombres y mujeres, en el pasado fueron ellas las que convirtieron estas confecciones en un sofisticado arte con el que adornar prendas y casas.
Con vistas al mar, a los pies del puerto, el toque salado se ha ido colando en los encajes de bolillos de Camariñas. Esta localidad gallega famosa por sus creaciones en seda o lino lleva siglos siendo la cuna del encaje español y la capital europea de esta técnica artesanal. Un pequeño lugar de la Costa da Morte en la que sus habitantes pueden dedicar semanas, o incluso meses, a perfeccionar cada uno de sus encajes.
Un juego de ritmos y tiempo
El encaje de bolillos exige de una almohada, o cojín, sobre el que disponer la picada, o patrón, que se quiere confeccionar. También necesita múltiples y pequeñas varas de madera, o bolillos, con hilos de algodón, lino o seda, blancos o de colores, así como de incontables alfileres con los que ir fijando el diseño.
Se crea sin prisa, como las variedades de Cervezas Alhambra, con un dibujo que va apareciendo sobre el patrón de papel entre alfileres e hilos cruzados y/o torcidos. Aunque lo más llamativo al observar el proceso de elaboración de un encaje de bolillos es, precisamente, comprobar lo rápido que se mueven los dedos de las artesanas que lo confeccionan. Un ritmo difícil de seguir, en el que los bolillos van cambiando de lugar siguiendo las indicaciones del picado.
Su eterna relación de amor con la moda
Estamos acostumbrados a ver el encaje de bolillos como esa pieza final que adorna sábanas o el centro de un mantel, que remata el borde de una toalla o que se incorpora a la confección de las fundas de los cojines de un sofá. Pero es en el mundo de la moda donde alcanza todo su potencial.
Las piezas confeccionadas con encaje de bolillos, ya sea en algodón, lino o seda, adquieren una presencia única al ser vestidas. La razón es un trabajo manual que las máquinas no son capaces de igualar, la delicadeza al jugar con los bolillos entre los dedos y la presión ejercida en cada movimiento de trenzado de los hilos.
En este sentido, a lo largo del tiempo los encajes de bolillos se han ido incorporando a los puños y cuellos de las camisas, así como a las prendas para ocasiones especiales de la ropa de los recién nacidos. Sin embargo, ¿en qué momento su presencia lo sitúa en el centro de todas las miradas? Cuando los hilos de colores ‘enrejaos’ son el elemento decorativo central de un mantón de manila lucido por las flamencas en la Feria de Abril. O en esa mantilla que, como sustituta del velo de la novia, complementa su traje blanco.
Aunque, si hay un espacio en el que esta artesanía es la estrella indiscutible, ese es el de las creaciones boho chic. Vestidos de corte romántico, vaporosos y con mucho movimiento; cuerpos algo más ceñidos de mangas abullonadas en los que el encaje de la cintura suma un punto de estilo particular; o camisetas de corte clásico que pierden la etiqueta de básicas gracias a terminaciones de encaje de bolillos.
Marcas contemporáneas y muy populares hacen de esta tradición una tendencia. Es el caso de Pull&Bear, que presentó recientemente una colección cápsula con encaje de bolillos made in Camariñas, en una alianza de alma gallega entre el gigante Inditex y el municipio reconocido por su saber hacer artesanal. Otra marca de origen gallego, Heimat Atlántica, especializada en conectar diseño contemporáneo con técnicas artesanales, contribuye a la continuidad del trabajo de las palilleiras con colecciones que incorporan elementos de este encaje. Además, y dada su proyección internacional, firmas como estas visibilizan en todo el mundo la valía y carácter de estos saberes tradicionales.
La artesanía de perfilar dibujos con el simple entrelazado de hilos da, como resultado, la confección de prendas únicas e irrepetibles. Un arte pausado, que se crea sin prisa, que pervive al paso del tiempo y al que el mundo de la moda se niega a abandonar.
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