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Los tesoros escondidos de Ruzafa Vintage Los tesoros escondidos de Ruzafa Vintage

Cultura

Los tesoros escondidos de Ruzafa Vintage

Por Lorena Papí

En esta tienda del valenciano barrio de Ruzafa no se coleccionan objetos; se atesoran y se miman hasta que encuentran un nuevo hogar. No solo se venden artículos de decoración vintage; también sus increíbles historias. Lámparas, muebles, servicios de café, relojes y teléfonos con un pasado. Con alma

Es lo que convierte a Ruzafa Vintage en una puerta de entrada a otro tiempo. Recorrer este espacio abarrotado de pasado —que María José Martínez devuelve al presente— es como participar en una emocionante búsqueda del tesoro. Es entrar en un lugar en el que el tiempo se detiene, para poder disfrutar de cada hallazgo y sorprenderse con su origen. 

Reconvertirse o no nacer: origen e historia de Ruzafa Vintage



“De la desesperación surgen las ideas”. Así resume María José, dueña (y artista) de Ruzafa Vintage el por qué de este proyecto. Y es que su idea original era abrir un café de decoración vintage, al estilo del Lolina Vintage, en Malasaña (Madrid). 

Mucho antes de que esa tendencia de lo antiguo revestido de moderno colonizara uno de los barrios con más solera de Valencia. 

Y con más arte por metro cuadrado: es el distrito que acoge Russafart, un evento artístico en el que los talleres abren sus puertas al público, para mostrar sus espacios y su proceso creativo. Y en el que Cervezas Alhambra lleva participando —como patrocinador principal, pero también como creador de propuestas— desde 2016.

María José venía del mundo de la decoración. Su pareja de entonces, Jaime, de un oficio que nada tenía que ver con este. Cuando su sueño de abrir un bar se vino abajo y se vieron obligados a deshacerse de esos muebles que habían ido recopilando, algunos vecinos se interesaron por recuperarlos. Y en otros casos, por restaurar los suyos propios. Llegaron los primeros encargos.

María José y Jaime aprendieron el oficio de restauradores sobre la marcha. A montar y desmontar. A poner a punto, a embellecer y a aplicar cambios radicales a base de color. Y así nació, en 2013, Ruzafa Vintage

En su taller, en la parte trasera de la tienda y al otro lado de uno de esos patios interiores típicos de las fincas del barrio, que dejan entrar a raudales la luz mediterránea, se han dedicado a restaurar, personalizar, intervenir, embellecer y darle un relooking a cientos y cientos de objetos.  

A la búsqueda del tesoro: así restauran muebles y objetos antiguos


“Nuestra pasión es el vintage, encontrar piezas emblemáticas que marcaron una época y nos inducen al recuerdo. Limpiarlas, cuidarlas, mimarlas y encontrarles un hogar donde continuar su vida. Esa es nuestra filosofía”. 

Así describen su oficio y su razón de ser en su web: conseguir que esos objetos no se pierdan en el olvido.

Hoy es ella quien sigue al frente del negocio, ya en solitario, aunque con alguna mano amiga. Pero para María José no es solo un negocio. Es un hogar de acogida. Muebles y todo tipo de objetos llegan allí perdidos, abandonados por sus dueños a su suerte. Sin nadie que los recuerde ni atesore su valor emocional. No como ella lo hace, porque ama todo lo que compra tanto como ama su trabajo.

En rastros, mercados y vaciados de pisos disfruta de su propia búsqueda del tesoro. Buceando entre fotos que ahora cuelgan como homenaje en la tienda, en lo que llama su "Galería de Los Otros"; a los que nunca conoció y para los que inventa historias. 

Desempolvando joyas de otros tiempos, que pasan desapercibidas para quien no entiende su origen ni aprecia su unicidad. O, simplemente para quien solo quiere deshacerse del pasado. Con precisión y paciencia, devuelve a la vida todos esos hallazgos

Como un mueble de imprenta que se utilizó en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial. O una delicadísima lámpara Lalique de principios del siglo XX, de cristal y perlas, que tuvo que recomponer pieza a pieza, con la minuciosidad y la precisión de un maestro relojero. 

Pero también pone en valor objetos mundanos en simple desuso: el mítico cartel luminoso fabricado en la década de los 60 de una tienda de productos fotográficos que forma parte de la historia del barrio, su comunidad de vecinos y amigos. Una mesa de despacho de diseño industrial de los años 50. O una mesita de centro de cristal y latón de los 80. 

Un paseo por el tiempo



Curiosear entre los objetos de Ruzafa Vintage es recibir, sin saberlo, una clase magistral de historia de la decoración y del diseño. Sobre la estética Steampunk, que nació en la literatura victoriana y saltó del papel al espacio, para elevar a arte objetos industriales y todo tipo de artefactos e inventos antiguos. 

Un estilo que inspira la colección de lámparas hechas a base de tuberías con manómetros y manecillas para extraer el vapor, que se pueden encontrar en la tienda. 

Sobre el art-decó francés, con sillones y tresillos que vuelven a su antiguo esplendor. Sobre el estilo nórdico, con sus muebles de fabricación danesa, restaurados y relucientes.

La propia tienda ya es una muestra de ese arte de crear una atmósfera única a partir de un espacio vacío

Con la forma de exponer estas valiosas reliquias y de crear pequeños rincones que llaman a detenerse. 

Pero lo que sin duda atrapa al visitante es echar la vista al cielo y contemplar todas sus lámparas de araña y sus chandeliers, de variopintos estilos, orígenes y materiales. De hecho, trabajar con estas delicadas piezas es su especialidad.

Su trabajo puede admirarse en todo tipo de espacios; en hogares pero también en restaurantes y hoteles. Los encargos llegan sobre todo de particulares, pero también de decoradores de interiores. Como las lámparas de araña que restauraron para el Hotel Palacio Vallier, un antiguo palacio reconvertido en hotel boutique de lujo, en Valencia. Y viaja lejos: ha llegado a recibir encargos desde China.

Todo gira en torno al tiempo en este curioso espacio: el tiempo que se acumula en los objetos e invita a apreciar con calma su valor y preguntarse por su origen. Tiempo para que se revele el gran hallazgo, entre tantos tesoros escondidos. 

Un valor que Cervezas Alhambra comparte, a través de su manifiesto. Porque también sus cervezas se alimentan del tiempo: durante el proceso de elaboración de variedades como Alhambra Reserva 1925 y su fermentación lenta. Porque nada que merezca la pena se hace deprisa. Pero también en su disfrute. Solo así se revelan uno a uno todos sus matices. 

En Ruzafa Vintage tienen su propio manifiesto: se reivindican como “un espacio donde recordar tiempos pasados y reconocer viejos objetos de nuestra memoria”. Donde saborear el tiempo. 


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