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Cultura

C.A.L.L.E. 2020: el color se mueve de la mano de Rosh333

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El festival, un clásico de los veranos de Lavapiés, tiñe el barrio madrileño de tonalidades vibrantes, estilos creativos diversos y formatos artísticos inusuales. La excusa perfecta para observar esta zona de la capital desde un nuevo prisma.

Por Eva Gracia

Un año más, y ya van siete, el madrileño barrio de Lavapiés llena sus calles de arte y color. Mejor dicho, el arte y el color que ya son intrínsecos a este barrio se potencian de la mano del Festival C.A.L.L.E., una cita con el arte urbano que, como la más bella mancha de pintura, se derrama por los comercios, vías, muros y cristales del popular distrito.

Y lo llena de vida, de cultura, de mil formas de expresión, de experimentación artística. Lavapiés se convierte, en su conjunto, en una excusa para detenerse. Para, como nos invita a hacer la filosofía de Cervezas Alhambra, atrevernos a explorar, a observar con otros ojos, a mirar la vida de otro color (en este caso, literalmente). A frenar para entender; a parar para disfrutar; a apagar nuestros sentidos por un instante y decidir qué queremos sentir. Y hacerlo realidad.

El arte de Rosh 333


En esta séptima edición, el artista urbano Rosh333 ha sido el invitado del festival, además del encargado de realizar una obra siguiendo los principios de la filosofía de Cervezas Alhambra. Esta obra, titulada ‘UD / VIIMMXX’, ya se puede ver terminada en la fachada del coworking Lanau, en el número 20 de la calle Doctor Fourquet.

“Conectar con los sentidos y experimentar con los soportes, los formatos o las técnicas me permite capturar el instante de la creación, registrar este momento”, resume Rosh333, que experimenta con las formas, las texturas y el color en cada una de sus intervenciones.

Esta, realizada en exclusiva para el Festival C.A.L.L.E. y de la mano de Cervezas Alhambra, está dominada por los colores vivos, las formas abstractas y los trazos geométricos, y es una llamada de atención ineludible, algo así como un foco de luz que capta nuestra atención de un modo hipnótico

“Espero que mi pieza no sea indiferente, que provoque al público algún tipo de sensación. Este es un barrio multicultural y colorido, por lo que puedo relacionar mi mural con el entorno de esta manera”, resume el artista alicantino, que valora especialmente su participación en esta edición por el simbolismo que esto supone.

“Después de los últimos meses, participar en este evento es volver a trabajar en el espacio público, volver a trabajar en la calle”, explica, enfatizando así en el encanto de lo cotidiano, en la importancia de valorar cuestiones tan sencillas como trabajar en la calle, pintar sobre una fachada en blanco con los rayos del sol acostándose sobre los pinceles, y desplegando así la magia del color.

Un proceso de poso artesanal


Al recorrer las calles de Lavapiés ya llenas de color, parece que esos murales, obras e intervenciones siempre hayan estado allí. Su esencia se mezcla con la del barrio y forman, juntas, un nuevo paisaje. Uno que, aunque sea efímero, se graba en nuestra retina, en nuestro corazón e, incluso, en nuestros recuerdos olfativos, pues el aroma de la pintura fresca es un recuerdo difícil de borrar.

Pero, aunque parezca que las obras han brotado en las calles de Lavapiés como lo hacen las flores en primavera, de un día para otro, detrás de cada una de ellas hay un trabajo minucioso, casi artesanal. “Me gusta pensar en formas o intervenciones y, después, las ejecuto yo mismo en mi estudio o en el espacio público. En ese sentido, se podría decir que es un proceso artesanal”, indica Rosh333.


Ese proceso de trabajo del artista invitado de C.A.L.L.E. 2020 lleva aparejado un trabajo manual, más allá de la propia acción de pintar: un paso fundamental en sus obras que enraíza con su infancia, y que está integrado por completo en su día a día: “Dependiendo del tipo de pieza, la preparo de una forma u otra. Lo que sí hago constantemente es tomar anotaciones y hacer bocetos rápidos en libretas, es una costumbre que tengo desde niño y me ayuda a organizar mis ideas”.

Pero el proceso creativo de una obra de arte no termina cuando la pintura está seca o la intervención concluida. Una obra de arte se acaba (si es que alguna vez lo hace) cuando el público entra en contacto con ella, se emociona, la siente, la vive. Cuando los espectadores proyectan en ella sus gustos, sus conocimientos, sus anhelos o sus sueños. Rosh333 lo resume así, de un modo poético: “El medio es el mensaje y el medio para ver el mensaje eres tú, por lo que tú eres la obra”.

Medio centenar de artistas y múltiples formatos


El Festival C.A.L.L.E., con una programación de dos semanas, es una excusa más para acercarse a visitar el barrio de Lavapiés. O para descubrirlo de otro modo. Porque, en total, son medio centenar de artistas los que participan en él, los que llevan su creatividad a las calles y comercios de esta zona. 

Las obras que se podrán admirar durante estas semanas combinan formatos artísticos, soportes y técnicas, desde la pintura sobre cristal de Vera Galindo o Marcos Casero a las instalaciones en escaparates o fachadas de Tárrega, Angulo o Solanas-Díaz, pasando por obras fotográficas como las de LaNé Leal y Julio Cubillos.


Este encuentro, un clásico en los veranos madrileños, se convierte también en una plataforma para visibilizar al talento joven y emergente, a esos artistas que buscan hacerse un hueco, que trazan su propio camino con pinceles que, antes, nadie más usó. Que, como Cervezas Alhambra, crean sus propias reglas. Y, si la casa granadina se atrevió a criar cervezas en barricas de vino para dar forma a Las Numeradas, ¿por qué no iban los artistas emergentes a reinventar el arte urbano a su manera?

Las obras premiadas


En esta séptima edición del Festival C.A.L.L.E. se han concedido tres premios. El del Jurado (compuesto Ben Vine, ganador del mismo premio en C.A.L.L.E. 2019, Marina Fernández, artista y arquitecta, y Emilio Martínez, en representación de Cervezas Alhambra) ha ido a parar a ‘Retratos’, una intervención de Elena Sanmiguel en Muebles Magarca. El jurado ha reconocido la calidad artística, integración en el emplazamiento y capacidad de interrelación con los habitantes del barrio de esta colorida obra, que retrata a los propios vecinos de Lavapiés.

El premio otorgado por Cervezas Alhambra ha sido para Ramón Amorós, por su intervención ‘Lavampiras’ en la peluquería Zhervo. En la concesión de esta distinción se ha valorado la “vinculación y hábil transformación de la obra que ya existía en la fachada del establecimiento, realizada durante C.A.L.L.E. 2019: unas elegantes figuras de mujeres que ahora se convierten en vampiras, nos hablan del contexto de pandemia actual y del deseo de volver a recorrer las calles de Lavapiés”.

Por último, el premio del Público ha ido a parar a ‘Trespassing’, una intervención de Gerbos Mad City en El Druida de Lavapiés, que ha conquistado con su magia a los visitantes y paseantes del barrio. Además, y aunque no han participado como concursantes, en esta edición del festival se han podido ver de nuevo dos de las obras más recordadas del Festival C.A.L.L.E. de 2019, ‘Río’, de Sara Fratini, y la pintura del abuelo y su nieto, de Yolanda Gómez Urrea.

Una cálida tarde estival, antes de que el sol dore las calles de Madrid, es el momento perfecto para acercarse a descubrir Lavapiés desde el prisma de C.A.L.L.E. Y el plan perfecto que acompañar, después, con una Alhambra Especial con la que brindar por un verano atípico, pero uno de los más vivos, coloridos y apetecibles. Un verano que teñirá las calles de nuestra memoria de los colores y la esencia del arte urbano.


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