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Cultura

Canoa Lab: joyas y cerámicas de valor artesanal que juegan con la belleza del tiempo

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Canoa Lab no es solo un taller. Es un laboratorio en el que bullen las ideas que se materializan en todo tipo de arte, fraguado a fuego lento. Barro y metal son las materias primas que protagonizan, hoy por hoy, su obra.

Por Lorena Papí

Tiempo. Es lo que se necesita para transformar polvo en arte. Para que el barro, convertido en objeto, cuente una historia. Pero también es preciso dejar que las manos toquen, y hablen. Que se expresen a partir de formas y texturas. A fuerza de experimentar

Así entienden la cerámica y la joyería en el laboratorio de arte Canoa Lab. Como la posibilidad de jugar con materias primas que prometen infinitas (sinuosas y bellas) opciones. Con la experimentación plástica como único leitmotiv. 

Tiempo, barro y metal


La fórmula de Canoa Lab (Raquel Vidal y Pedro Paz) se basa en lograr un equilibrio entre pasado, presente y futuro. Y en saber disfrutar del tiempo dedicado al proceso, para que sus objetos se materialicen en el presente y tengan un futuro, como objeto funcional. 

En su laboratorio-taller de Valencia, ubicado en el reinventado barrio de Ruzafa, Raquel y Pedro dan vida al barro y al metal. Pero siempre con un profundo respeto por los caprichos de un oficio (y un arte) que, como define Raquel, te hace “vivir en el gerundio”. En un continuo “esperando…”. 

Como Cervezas Alhambra en su Manifiesto, valoran el tiempo como la materia prima indispensable. Para crear, pero también para desvelar todos los matices el objeto creado.

 “El tiempo es la herramienta principal de trabajo. Tanto para el metal como para el barro, la espera es algo crucial que hay que entender, asumir y disfrutar”. 

Para ellos, el resultado —el objeto en el que materializan sus deseo de expresar— es prácticamente una excusa para disfrutar del proceso.

Historia y origen de Canoa Lab


Aunque vienen de disciplinas muy diferentes (escultura ella, audiovisual, él) han encontrado en estos elementos primigenios —y en su armónica convivencia en tiempo y espacio con otras artes— su forma de seguir expresándose. “Yo me topé con el metal y Pedro justo había empezado a coquetear con la cerámica”. Y todo cobró sentido en sus colecciones.

Canoa Lab es la suma de todas sus experiencias anteriores. Es el lugar al que les han llevado esos pasos que Raquel y Pedro llevan dando juntos en el arte, desde que se conocieron. 

Lanzaron su primera colección —la serie n.0— en 2016, para “materializar esos intereses que teníamos en común y que necesitaban tomar forma de un objeto intercambiable por las personas”, cuenta Raquel. 

Ahora preparan la n.3 mientras se confiesan atrapados por esos elementos primigenios. “Nuestro foco está ahora en la conexión de estos dos materiales”, explica Raquel.

Sin embargo, el suyo no es un camino de una única dirección. Sus obras no están completas hasta que conviven en un mismo plano con otros objetos.

 “No somos makers, tal cual”, aclara Raquel. En el proyecto hay un profundo interés por la imagen: la fotografía, los bodegones, el disponer los objetos en el espacio y hacerlos convivir con otras cosas que no hemos fabricado  nosotros…Trabajamos con imágenes, con palabras, con sonidos”.

Obras suspendidas en el tiempo... y el espacio


El presente de Canoa Lab pasa por la expresión plástica a partir de la armónica fusión de barro y metal. Aplicando técnicas de orfebrería a escala del objeto cerámico. Es su apuesta artística; lo que hace diferente sus jarrones, sus portavelas y sus lámparas.

Su arte se alimenta del tiempo. Porque son obras que precisan una atención cuidada al proceso (ese constante gerundio del verbo esperar), mientras se mima la materia prima. 


Metal

Su actual mirada está puesta en el pasado, en la cultura más ancestral del objeto utilitario. Como en su colección de cucharas inspiradas en la Roma británica. 

Pero ya no trabajan con el metal como único elemento. Este comparte ahora protagonismo con el barro, en el que se engarza, como se abraza una piedra preciosa a una joya para toda la eternidad.

No en vano, son técnicas de la orfebrería las que entran en juego en el proceso de creación, para lograr esa artística armonía entre metal y barro. 

Barro

El aspecto primitivo de los objetos cerámicos de Canoa Lab es el resultado de un gran trabajo previo de investigación sobre la superficie para lograr esas texturas que remiten al pasado. Y para crear sus propios esmaltes, a base de formulaciones químicas, que le dan su carácter contemporáneo. 

“Para traer nuestras piezas al presente”, concluye Raquel. “En Grecia o en Roma no podías encontrar esmaltes como los que usamos nosotros”. 

La idea de la temporalidad es transversal a toda su obra.“Todas nuestras piezas tienen una apariencia que remite directamente al uso y al paso del tiempo. Eran dos ideas con las que veníamos trabajando de muchos años atrás: hablar de la temporalidad y de la espacialidad, y su relación entre ellas”. 

Son creaciones actuales como la suya, que equilibran tradición y vanguardia, las que ayudan a revitalizar el interés por lo artesanal y que por eso tienen cabida en El Mirador. Su viaje al pasado les permite crear objetos para el futuro, pero también darle una importante presencia a la artesanía en el presente.

El laboratorio de Canoa Lab: un estudio abierto a la creatividad


La idea de laboratorio se acerca más a su trabajo que la de un simple taller. Porque hacen mucho más que crear: producen sus propios diseños. Sus piezas son el resultado de una continua evolución, de la búsqueda incansable de medios de expresión. Son los materiales los que van cambiando y ahora, han aterrizado en estos.

“Nuestro espacio de trabajo es un lugar de efervescencia de ideas y de nuevos materiales”, afirma Raquel. “Trabajamos con el barro y el metal ahora pero no sería de extrañar que dentro de un par de años aparezcan piezas con tejidos, con resinas...”.

Residencias


Cuando la mirada se retroalimenta en exceso, Raquel y Pedro recurren también a otros ojos; los de artistas colaboradores con los que se han embarcado en algunos proyectos y con los que unen así sinergias para evolucionar

A veces son otros artistas los que llaman a su puerta, buscando sus ojos y sus manos. “Siempre que vayan en sintonía con nuestra forma de mirar y de escuchar, estamos abiertos a colaboraciones”.

Clases de joyería


También son bienvenidas esas ganas anónimas. Como las de quienes acuden a sus talleres de joyería. Porque es el deseo de expresarse lo único que se necesita para aprender a ser orfebre en Canoa Lab, aunque sea a nivel amateur.

Ya sea con la cerámica o la orfebrería (o esa original propuesta mixta), demuestran un compromiso con los procesos artesanales y la tradición, sin dejar de buscar nuevos matices

Es el mismo espíritu que defiende Cervezas Alhambra. Mantener una conexión constante con su origen en cada una de sus variedades, incluso en sus propuestas más actuales y sorprendentes como Alhambra Barrica de Ron Granadino, es lo que permite a la firma granadina ser diferente y verdadera. 

Y a Raquel y Pedro dar vida a piezas eternas pero contemporáneas. Obras que parecen recoger en su superficie el paso de los siglos, tantos como los que el hombre lleva modelando el barro. 

Su propuesta se afianza en los orígenes de estas artes. Pero su mirada, esa que supo ver más, más allá de la cerámica, más allá de la orfebrería, nunca pierde de vista el horizonte. Qué habrá más allá, cuál será el siguiente paso. El próximo material que se convertirá en el lienzo en el que plasmar su creatividad.

Aportando esta frescura, consiguen poner en valor la artesanía y traer al presente oficios milenarios. Pero sobre todo, recuerdan a quien contempla sus obras, el precioso valor del tiempo. El mismo que les hace disfrutar a Raquel y Pedro de cada etapa y el que permite encontrar —a quien sabe ver más— esos matices en sus obras que las hace diferentes. 

Fotos | © Alicia Mecías (Retrato) / © Canoa Lab

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